miércoles, 23 de julio de 2008

MAGIA

Gitu nos sac'o billetes para Jhodpur y como no ten'iamos cambio puso de su bolsillo 50 rupias. No se separ'o de nosotros hasta que el tren se puso en marcha con un pitido sacado de una peli en blanco y negro. Tenemos nuestros tel'efonos y hemos quedado en llamarnos estos dias. Va intentar escaquearse de su tienda (la unica donde nadie nos ha intentado vender) y venirse con nosotros.
Ayer viajamos en tercera clase, con la gente normal de la india, en un vagon atestado de Indios de todos los colores. Desde el principio fuimos la atracci'on principal de la feria. Un monton de extranyos me cogian las rastas, intrigados. Los que estaban m'as lejos no dejaban de mirarnos fijamente, absortos, como si fueramos la tele. Un hombre me ofreci'o unos cigarros que se hacen aqu'i, totalmente artesanales, como caliquenyos, pero mas pequenyos y suaves y tuve que cogerlo. Era como fumar aire. Luego otro me ofreci'o t'e y tuve que decirle que me encontraba mal del est'omago para rechazar su arriesgada oferta. Entonces hizo muchos aspavientos sonriente y saco un misterioso bote de su maleta. Sara me mir'o divertida. Sus ojos dec'ian: menudo aprieto, colega. Tengo curiosidad por ver como sales de esta. Yo estaba acojonado. Cogi'o un papel del suelo, y meti'endolo en el bote misterioso, saco unos polvos m'as misteriosos que la mism'isima muerte y me los introdujo en el gaznate. Fue como si todos los demonios del infierno hubieran vomitado en mis entranyas. Que asco, por dios. Ahora, record'andolo, todavia me dan tembleques. Sab'ia como debe saber una cloaca en primavera. Quiero decir, a mierda y a menta o algo as'i. El caso es que todo el vagon estaba muerto de risa y yo no pod'ia hacer otra cosa que sonreir con unos dientes que se hab'ian vuelto negros completamente, segun me dijo Sara despu'es.
Al cabo de una hora m'as o menos subi'o al vagon mucha m'as gente, mujeres sobre todo, ataviadas con saris multicolores. Al rato un sadu se puso a cantar aquello hare Khrisnah, hare hare Khrisnah y todos se pusieron a batir palmas. Poco despu'es, animadas por mi c'amara grabando v'ideos, las mujeres se pusieron a cantar y a bailar. Entonces surgi'o la magia. Unos daban palmas, otros las entornaban hacia arriba, como rezando, Sara daba palmas, yo daba palmas y hasta una abuela de piel apergaminada y brazos como juncos secos se puso a bailar. Madre m'ia, que incre'ible documento grab'e. Est'abamos totalmente intregados con las personas de ese vag'on. Una chica nos ofreci'o su comida y su casa, otro hombre nos dio su telefono para cuando fu'eramos a Delhi y un tercero llam'o desde su movil al hotel para que nos vinieran a recoger a las estaci'on. El sadu sac'o su papel con ganja para ofrecerme pero un hombre le dijo que no, por si me ofend'ia, supongo. Si tu supieras, pensaba.
Escribo esto desde el hotel, que es una cucada. Tiene un fon'ografo a manivela que suena de verdad (deduzco, pues aunque no lo he o'ido tiene un vinilo puesto y la aguja parece temblar de impaciencia).
Como siempre, Sara duerme, pl'acida como una ninya a la que por fin le han tra'ido los reyes la Nancy Viajera.
El fuerte de la fant'astica ciudad azul nos aguarda, silencioso todav'ia como siempre ha estado a esta hora, desde el Siglo XII.

Bienvenidos a Jhodpur.

2 comentarios:

César dijo...

Me ha fliapo el post! Qué envidia me das, mamón!

Pon el video ese que grabastes ya!!

Homo Insanus dijo...

Muy bueno, entrada de gran calidad, me lo he pasado en grande imaginando esas descripciones del vagón.

Saludos.