jueves, 28 de agosto de 2008

UNA ESPONJA DEMASIADO PEQUEÑA.

El otro día me colgué la mochila a la espalda y me puse a caminar hacia la estación del norte donde había quedado con Christopher Pin McElroy (esta persona merece, no una entrada, sino una serie de entradas) para alquilar las furgos. Nada de especial sólo que... me encantaba tener la sensación de que otra vez me iba de viaje.

Llegamos a madriZ y encontramos el hotel tras unas cuantas dificultades orientales ( ¿estará bien dicho decir oriental cuando se refiere a orientación, o hay que decir orientativas?, no sé, me hace más gracia orientales). El caso es que llegamos. A un super hotel de 4 ****, flipa, de esos con botones (personas que se ocultan detras de unas piezas pequeñas de metal, hueso, nácar u otra materia, forrada de tela o sin forrar, que se pone en los vestidos para que, entrando en el ojal, los abroche y asegure) de chaqueta roja y lámparas de araña que esconden entre la cristalería un diamante de tres millones de quilates. Mi habitación, después de la India, parecía el paraiso. Un inmenso y vacío paraiso de cortinas granates y pesadas. ( Síndrome Sara!!!!! Donde estas?????) ¿Por qué todos los hoteles tienen cortinas granates y pesadas? No tenía nada que hacer así que me cagué el la pegatina de "MadriZ necesita agua, dúchate," y la llené hasta arriba. Intenté poner el porno. Menos mal que había que pagar, sino, lo habría puesto sólo por escucharlo desde la bañera llena de espuma de mi megahotel (849 habitaciones) de 4 ****. Una especie de Tony Montana provincial. Hablando de provincial, junto a los enseres de baño, no, perdón, en los enseres de baño, dentro de la cestita, había: champú, gel de baño, toallitas, cepillo de dientes, y una esponja. Demasiado pequeña, la esponja, pero joder, es gratis, el peregrino no pide, agradece y todas esas gilipolleces. Así que me froté bien frotado con la esponja.
Nada, hoy estoy en torrelavega en otro hotel de 4 **** (si Pin os ofrece trabajar con él decid que si, por Dios) y había otra cestita de baño llena de cosas. Jabón, champú, toallitas, cepillo de dientes y... esponja para los zapatos.

Si señor, ayer me duché con jabón, pero más me valdría haberme puesto betún.

2 comentarios:

Homo Insanus dijo...

Anda que no. Yo en el mejor hotel que he estado ha sido en uno de tres estrellas. Pero en el 93, estuve en un hostal que jamás olvidaré. Era como una peli de Fellini. Había putas viejas requetepintadas, tíos viejos en camiseta interior con manchas y lamparones, gatos sarnosos y un patio interior con una fuente de agua y un retrete comunero.

Recuerdo con más cariño este antro que los hoteles de tres estrellas de los viajes de estudio, la mili, etc.

Saludos.

Anónimo dijo...

Javi, te echo un poco de menos, me da vergüenza y todo, que tontería. Bueno, que tontería no, porque es una cursilada incoherente que yo te eche de menos con lo poco que nos conocemos, realmente.

Por eso, por la vergüenza, no firmaré.

Bueno, que a ver cuando haces una quedada general en el rebel para ver la peli esa que comentaba fili en su blog.

Un abrazo, mestre.