lunes, 29 de septiembre de 2008

PATÉTICO RICACHÓN.


Hoy ha sido la última vez que he visto a una persona horrenda. Horrenda por dentro, me refiero. Es un poco difícil de explicar puesto que no ha hecho nada estrictamente malo pero en todos sus actos y palabras ha dado muestras de ser una persona de una agusanada estructura moral.
Para empezar, es abogado. No tengo nada en contra de los abogados, como no tengo nada en contra de Satanás. Están ahí, yo no me relaciono con ellos y punto. Pero me tocó relacionarme con uno. Era el dueño del local donde tenía mi negocio. No sé si habeis estado alguna vez delante de una persona que te considera inferior. Yo pocas, de hecho creo que esta es la primera. ¿En que lo notaba? Diréis, ¿No será que tu te sentías inferior? Pues puede. ¿Como lo consiguió? Con trucos de la profesión, supongo. Para empezar, su despacho es imponente, es grande y hay un gran retrato de un tio con barba y mirada inquisitiva presidiéndolo todo. El cuadro es impresionante y debe valer una fortuna, al igual que todos los muebles, enormes, que hay ahí. Es un tio pequeño así que parece un intruso en el despacho de un gigante. El abogado (todavía no he decidido si poner su nombre) se sienta en una silla muy alta o las sillas para sus clientes están muy bajas, así que, fisicamente, le miras de abajo arriba y el de arriba abajo. El cine ha demostrado desde hace mucho tiempo la relación entre el ángulo de visión y la sensación de poder. Pero hay más. Nunca deja terminar las frases, porque él tiene una mejor. Te mira como si fueras un niño que acaba de decir una cosa del todo inoportuna y dice cosas tipo "pero si es de cajon", "es el ABC", o "no compliquemos las cosas más de lo necesario".
Vaya, me estoy dando cuenta de que criticando a un abogado me estoy convirtiendo en juez. En fin, nadie es perfecto.No conozco nada de su vida, excepto lo que sale en los periodicos. Pero sé que está forrado y no nos dió ni un segundo de tiempo cuando las cosas iban mal. Él, en cambio, nunca cumplió con su obligación de casero. Supongo que sus hijos piensan que es un hacha, lo que no creo que sepan es lo poco que le cuesta ser insensible, incluso cruel, en nombre de la ley. La ley puede ser una cohartada (por seguir con terminología derechil) estupenda para destrozar vidas. Es bien sabido lo que los bancos pueden hacer en nombre de la ley. Este tio ha seguido estrictamente la ley para darnos por el culo cuando ha querido. En realidad y siempre según la ley, no ha hecho nada malo. Pero se la ha soplado vernos con el agua al cuello y no ha dudado en amenazarnos con llevarnos a juicio cuando ha querido sabiendo que estábamos pasando una mala racha.
Mi socio está convencido de que no se puede ser feliz siendo una sabandija, pero lo que yo creo es que ni siquiera sé da cuenta de su pestilente condición. Un abogado es el más indicado para escapar de la justicia, aunque sea universal.
Sobre todo si el abogado es el mismísimo Fernando Alandete Gordó ex decano del colegio de abogados de Valencia. Estoy seguro de que si leyera esto(tiene pinta de ser un tío con suerte) me denunciaría por injurias y calumnias y ochenta mil cosas más, pero, ¿sabeis qué? Me la suda. En este momento soy tan insolvente como uno de esos bancos americanos que ruedan precipicio abajo.
Sólo que yo no ruedo hacia abajo sino que sigo en pie, mirando al norte, a la pérfida Albión, y ya veo los acantilados blancos de Dover esperándome, desafiantes frente a mis temores.


Ven a buscarme allí, patético ricachón.

4 comentarios:

ibon87 dijo...

Joder, si parece un tipo simpaticote.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

pues no lo es, te lo aseguro.

ibon87 dijo...

Era ironico, pero es que en el ordenador no puedo cambiar el tono de voz.

elizabeth dijo...

vaya pestilente saco de mierda.
paco