domingo, 21 de diciembre de 2008

BACO

Hoy me ha llamado mi familia desde España. Tienen la costumbre de pasarme a mi perro cada vez que hablo con ellos. Mi perro, cuentan, recela del teléfono. Pero cuando escucha mi voz reacciona buscándome por toda la casa. No sabeis las ganas que tengo de verlo otra vez, y se que queda tanto, tanto tiempo...
Es algo que no se puede explicar hasta que no se tiene uno. Parece incluso infantil, pero le echo tanto de menos...
Muchas veces he pensado porque un ser humano se puede unir tanto a un perro. He llegado a una conclusión: es la grandeza de la sencillez. Estamos hasta los cojones de tanta complejidad, tanto natural, como artificial de las personas. Tenemos la insana capacidad de complicarlo todo de manera exponencial. Los perros son sencillos. Están contentos o tristes, tienen hambre o no. Y sobre todo, no juzgan. Ellos serán amigos tuyos por muy mal que lo hagas en la vida, lo cual es una especie de oasis moral. Me encanta saber que mi perro me protegerá del peligro en caso de haberlo. (Lo he visto).
Supongo que la gran mayoría de los lectores de este blog ya lo conocen, pero voy a reproducir una entrada que puse hace tiempo:

Lo primero que hace Baco cuando llega a casa de mis padres es ir corriendo en busca de mi madre, que está enferma, y darle un montón de ásperos lenguetazos.
Cuando se aburre se sienta enfrente de mí, me mira fijamente y gime de forma impaciente.
Baco es capaz de dormirse a voluntad, si la situación lo requiere.
Baco sabe sentarse, darme las dos patas y hacerse el muerto. Un poco más y lo tengo que llamar Pancho. Aunque Baco nunca se iría con la pasta de la primitiva.
Baco es incansable, aunque pachorra no le falta, la verdad. Si juega a pillar con algun perro, no lo hace más que algunos minutos y siempre cortando la trayectoria del otro, casi nunca corre detrás.
Baco juega a hockey con la nariz y cualquier cosa que se deslice por el suelo, preferentemente una piedra de diez kilos. Se le está pelando la nariz.
Baco se puede tirar más de media hora seguida nadando, yendo de aquí para allá en busca de piedras que YA se han hundido.
Baco duerme en posturas inverosímiles.
Baco bucea.
Baco puede mirar una hamburguesa a su alcance y no tocarla.
A Baco nadie le ha enseñado a esperar a la gente en la puerta de los comercios, sin embargo, lo hace.
Baco conoce técnicas de propias de la staci, tales como el chantaje emocional y la extosión emocional. Todas estas técnicas van encaminadas siempre hacia el mismo objetivo: la comida.
Incomprensiblemente, Baco es virgen.
Baco coje todo tipo de cosas con la boca.




Baco cura. No es que se haya metido en un seminario, sino que sana. O alegra, que es lo mimo.
A Baco no le mola el jamon serrano solo. Y a veces a llegado a tirar el jamón y comerse el pan.
Baco tiene súper reflejos si se trata de comida.
Baco tiene un hermano de la misma camada que ve varias veces a la semana. Es el único perro con el que se pelea.

Buf, ahora que pienso podría estar toda la mañana escribiendo sobre Baco. Bueno, ya os habeís hecho una idea. Este es mi perro.


P.D. (Edito esto varios días después, no puedo dejar de hablar de mi perro).

A veces Baco se pone en modo alfombra, sobre todo si hace mucho calor, así tiene los huevos fresquitos. Y negros.

(Escribo esto mucho tiempo después)


Baco me sigue por toda la casa de forma invisible.

Baco es capaz de mover el rabo 3.000 veces por minuto.

Baco intenta hacerse amigo incluso de los perros que le ladran.

Cuando le doy de comer algo, primero saca la lengua y hace un pequeño cuenco para coger la comida sin ni siquiera rozarme con los dientes.

Baco intenta por todos los medios dormir en mi habitación.

Baco me sigue hasta en el mar.

Baco ladra a los intrusos.

Baco hace duelos conmigo. Nos ponemos a cada lado del pasillo, quietos como estátuas y sólo se mueve cuando yo me muevo. Si arranco a correr para pillarlo pega un salto de alegría, levantando las cuatro patas del suelo (lo que siempre le hace perder un tiempo precioso).

Si le tiro una piedra y me escondo se vuelve loco buscándome.

Baco se tira de plancha al agua, así esté a 10 metros de altura.

Baco....

Podría estar así horas y horas, pero eso no haría que dejara de echarlo de menos. Así que voy a parar.

Tengo que ir a un entierro. (No os asustéis, yo os lo explicaré. Kike, no seas bocazas).



8 comentarios:

figo dijo...

Esa foto la hice yo? Baco también sabe sacar paellas de un embalse y nadar sin parar más de 30 min

figo dijo...

Lo de nadar ya estaba puesto. Ups!

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

jajaja, no recuerdo quien fue, pero sí que la foto estaba en mi cámara

Yo soy aquel dijo...

Cómo molan los canes.

Anónimo dijo...

baco está feliz con los papas y los papas con baco.tranqui!!!

Anónimo dijo...

ah! baco sigue SIEMPRE al papá por toda la casa...ésto sin exagerar.

jajajaja

Miguel González Aranda dijo...

Que grande Baco macho.....
Solo le falta hablar, ¿o se te ha pasado escribirlo?
Joe, pues yo tengo a mi gato Sócrates en mi casa, le tiro algo al suelo para que me lo traiga y me mira con su cara seria como diciendo: -vas apañao majete....

En fín....diferentes bichejos!

Salud

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

no habla, pero transforma el agua en vino