domingo, 28 de diciembre de 2008

TWIN FLEETS

Bajé del tren y no había nadie esperando. Ya lo sabía, pero era una buena frase para empezar esta historia así que la he puesto. A los 0,2 segundos ya estaban Olafito el Maldito y Belén la siempresabia, de cuya inteligencia y sabiduría no dejo de asombrarme cada vez que la veo, con su coche en usufructo (no se si sé escribe así, pero me mola demasiado como para no poner este extraño vocablo frutal) recién estrenado. Viajamos sin contratiempoms durante unos diez minutos de la estación a su casa. Olaf conduce de miedo teniendo en cuenta que su coche ha sufrido una extraña mutación y todo está al revés. Íbamos despacio atravesando calles desiertas con pubs con nombres del tipo "El fardo de avena". Llegamos a su urbanización con un nombre que no me acuerdo pero incluye la palabra brozal, flipa. Era 24 de diciembre, nochebuena y las calles desiertas se iluminaban con los adornos de los inquilinos de las casas desaparecidos. "Nota mental", me dije, "llamar a Iker Jiménez y que se venga aquí a investigar por qué han desaparecido todos". "No te alarmes, es nochebuena, están todos en su casa, celebrándolo. Llegamos a su casa, bajamos del coche al revés y mis sospechas se hicieron realidad: hay mucho coche aparcado, muchas luces intermitentes pero todos han desaparecido. Reina el ambiente que hay en el interior de un congelador en un depósito de cadáveres abandonado en groenlandia. Me imagino grifos abiertos en el interior de las casas (grandes y cucas, con jardín) y ceniceros humeantes todavía. Eso sí, antes de desaperecer todos a una, han recogido cada papel, cada mota de polvo del camino. No se oye nada, cero. Un como si los medidores de decibelios estuviesen estropeados.
Olafito y Belén (coño, apropiado nombre navideño) me llevan hasta el interior de la única casa con seres vivos dentro. Su casa. Bonita choza, Olaf, pero inviable, a mi entender. ¿Moqueta blanca? Cenar, madre mía, es como caminar por la cuerda floja. Cualquier cosa que caiga va a dejar una mancha indeleble y bien vistosa en la moqueta. Aunque, la verdad, fue un entrenamiento de puta madre que me obligó a no ser tan jodidamente sucio comiendo.
La familia de Olaf me acogió desde el primer momento como a uno más de los suyos. Yo ni siquiera tuve que hacer esfuerzos por sentirme así. La cena, increíble. A Belén le tangaron y le dieron gato por liebre, o vaca por pavo, porque el pavo que se asaba en el interior del horno era gigantesco. Hubo de todo, pavo, ibéricos, langostinos pero no había... ¡pan! Dios mío, pan. Pero no os alarmeis porque ahí estaba Belén que es como McGuiver pero más guapa y se puso a hornear pan que ella misma había amasado. Tócate los huevos. En Tween Fleets, si no tienes pan, no puedes bajar al Open Cor, ni a nada de nada de nada de nada. Porque no hay. Y menos en noche buena, aunque ellos, estos ingleses que raros son, no la celebren.
Así que cenamos cual rinocerontes famélicos y bebimos igual de ávidos que siempre y yo me sentí tan bien que casi no echo de menos a my fámily esa noche. He dicho casi mamá, no te alteres. Y llegó el esperado momento de abrir los regalos, todos sentados alrededor del árbol, queriendo matar a Olaf por negarse a quitar los villancicos de la tele (que no son de niños entrañables y asesinables como en España, sino de estrellas de la música ochentera cantando sus propios exitos navideños de siempre, snif) y todos abriendo sus regalos y de repente alguien me tira el mio y yo pienso "mierda" mientras maldigo mis otras veces tan útil sensibilidad y lucho en encarnizado combate para que las lágrimas de emoción que acuden a mis presas (ya no son ojos, son como la presa más grande del mundo intentando contener el diluvio universal), no se desborden. Lucho, lucho, lucho y lo consigo escudándome en el regalo que es una camisa cojonuda de hitler, bin laden, hussein y bush que han formado una banda de musica (The Killers). Pero la camisa, en verdad, me la sopla. En realidad todo es un regalo porque estoy con mi familia en navidad. Otra vez las dichosas lagrimillas, mientras escribo, pero ahora no me ve nadie. ¿O si? Ejem...

A estas alturas ya estamos un poco piripis, (que es un eufemismo la mar de gracioso y musical) y Olaf, Belén y yo salimos a la calle en busca de marcha, marcha, queremos, marcha, marcha, y nos adentramos en los decorados de una peli de zombis navideña, pero sin zombis y sin nada que respire y perturbe el ambiente, excepto nosotros y algún que otro ojo iridiscente de los gatos que campan a sus anchas por este pueblo alejado del jolgorio y la fanfarria propias de una noche así.
Hablamos de camino al engañoso pub, pues en la distancia brillan luces en su interior y maldigo a la corona y todas sus colonias cuando comprobamos in situ (toma ya, profe de latín) que está cerrado. Shit.
Bueno, como estamos piripis, no nos importa dar un rodeo para llegar a casa y observar la urbanización.
Muy bonita, es un cadáver muy bien reconstruído. Incluso tiene un lago con cisnes, que duermen encima del agua porque no deben de tener testículos. Hace frío, of course.
Llegamos al internacional hogar de Olaf y nos acostamos, yo, en un barco con marejada-fuerte marejada y los demás ni me acuerdo. Belén me proporciona una aspirina para antes de acostarme que me dará la vida al día siguiente.
Son las cuatro y todos están despiertos todavía:

Marcelo, brasileño, imprescindible informático friki de los gadgets. Tiene un mac y un aparato grabador de 400 ñapos, ya me dirás tu para qué. Seguro que es el tipo que sube todos los conciertos piratas de la red.
Su novia y hermana de Olaf. Guapísima y angelical, tímida. Un rosario de virtudes, seguro, que no conozco todavía, pero me gustaría.
Renate, Alemana, la madre, educada, silenciosa y entrañable. Me hace pensar en una espía retirada. Quiere agradarme y lo consigue. Su vida ha debído ser interesatísima y rocambolesca.

Y los dos que me acompañan:

Belén: lista, coño, muy lista. Con unos pómulos que ella dice que le hacen fea pero que yo sé que no. Hay muchas tías pagando cirujanos para ponérselos. No ha habido un día que no me enseñe algo. Excelente cocinera, de las que te improvisando sobre la marcha no defraudarían al mismísmo Arguiñano.

Y Olaf, que coño decir de Olaf que no haya dicho ya. A ver, me hace reir sin proponérselo. Yo puedo hacer reír, pero sé cuado. A veces me sale y a veces, no. Con Olaf me parto el culo. Pero no hace falta que se lo proponga, o sea que Olafito el maldito me pone contento. Es especial, como todos los grandes amigos, tiene una perspectiva cómica que es a la vez seria y de cachondeao. El tío, de repente, suelta una y abra los ojos como diciendo "¿Te das cuenta?" y entonces la parida pasa a ser en modo Olaf, privada. Un regalo para mi cerebro. Es un artista que no se lo tiene subido. Y se come tanto la piña que a veces se pierde en sus propios pensamientos y, a pesar de tenerlo todo analizado, es un indeciso. Uno siempre reconoce a sus iguales. Es generoso y espera a que el tren se vaya para irse él de la estación. Hace cosas que no veas con su Mac y algún día sonará la flauta y yo estaré ahí para escucharla.


Te quiero, brother. Un abrazo sensiblero y sentimental, sorry for lo de "Once".

7 comentarios:

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

si alguien se ha leído este tochaco, merece todo mi respeto y admiración.

—fili dijo...

Yo





[me ha molao]

Homo Insanus dijo...

Y yo, por supuesto, :).

Y una vez más, me he vuelto a reír con la autoconsciencia de las palabras raras, XD. Usufructo. Es repetirla tres veces y pierde su sentido, jajjajj.

Olaf me suena de otras entradas tuyas, parece buen tío. Y a esa chica que cree que los pómulos la afean: ni hablar! Y eso que no he visto ninguna foto suya ni nada, pero eso suele ser un rasgo muy atractivo.

Saludos.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

pues ahí va mi admiración y respeto.

Un saludo!!!

Figo dijo...

Me alegro de que estuvieras en familia pulgas... Ojala pudiese ir yo para Nochevieja! Pero mi presupuesto no es bajo, es negativo.

Un abrazo

Anónimo dijo...

Joder Javi, nunca me habían escrito palabras tan bonitas. Tu flauta ya está sonando (y eso suena muy raro...) entre lagrmillas y descojonos eres el único que puede provocar los dos sentimientos opuestos a la vez. Será que estás alcanzando el Nirvana? Aprendo de ti cada día. Lo que tu enseñas nadie lo posee.

Ya empezó el frío-bajo cero... pero el corazón está caliente!!!!I love you my friend?
Tu inglés va por buen camino. Puedes hacer lo que te propongas!!!
El siguiente paso: grabar esa canción!!!

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

paso del nirvana, prefiero pearl jam, concretamente black, más concretamente cantando tú, y yo tocando, más concretamente con unas birras en el buche.


Saludos desde el polo.