viernes, 30 de enero de 2009

EL EMIGRANTE

Me dan asco los políticos populistas. Sólo dicen cosas para contentar a la gente, aprovecharse de su incultura y ganar votos.

Gordon Brown, ese laborista insulso que ha visto aumentar su crédito político gracias a la crisis mundial ha dicho aquello de primero los británicos. Es una mentira como una casa por que en Europa existe la libre circulación de personas. Y si yo quiero buscarme la vida en su jodida isla, lo voy a hacer. Porque me sale de los cojones. Además, en la fábrica donde estoy currando ahora no hay ningún británico. No tienen huevos de currar ahí.

lunes, 26 de enero de 2009

LA NOCHE Y LA NOCHE


Fusilo contenido directamente del blog de César Sabater.

RATÓN, UN TORO MUY RENTABLE.


Ratón es un toro muy cotizado. Es el que más muertos y heridos ha dejado en las calles de numerosos pueblos de España. Resulta que cuanto más muerte y destrucción deje un toro más sube su caché.
Vaya puta mierda. Odio los toros. Los de la plaza y los de las calles. No me gusta que la gente disfrute de un espectáculo real de violencia. La banda tocando, el toro vomitando sangre, el "respetable" merendando bocatas mientras tanto. Sé que soy un cabrón por decir esto pero siento una especie de regocijo cuando un toro pilla a un gilipollas. No puedo verlo, me da grima, igual que no puedo ver cuando torturan a cualquier animal. Pero siento una alegría pasajera cuando las tornas cambian. Pensándolo bien, no soy tan cabron. Estadísticamente mueren muchos más toros que personas, así que de vez en cuando el universo nos brinda su justicia poética en bandeja en forma de arteria seccionada o testículo volando. Tú te lo has buscado. Estoy en contra de cualquier tipo de violencia, pero cuando es en contra de un ser indefenso, más todavía.
Si, ya sé, la raza se habría extinguido si no fuera por las corridas, bla, bla, bla. Viven de puta madre en campo abierto hasta que les llega la hora. ¿Y que? ¿Les han preguntado a los toros su opinion al respecto?
Sólo hay que ponerse en su piel para sentir su miedo, su incompresión, su confusa actitud.
Imagina que te secuestra un extraterrestre y te lleva a su mundo y te tortura para dsfrute de sus amigos extraterrestres. Tienen una inteligencia superior, incluso una moral y una ética distintas... pero tu no entiendes nada. Sólo sientes dolor y miedo.
Vaya, se me acaba de ocurrir una historia.

LA PALABRA QUE NUNCA ESTUVO ALLÍ (II)

Siguo encontrando palabras en www.rae.es que nunca pensé que encontraría:


hala.

(Voz expr.).

1. interj. U. para infundir aliento o meter prisa.

2. interj. U. para mostrar sorpresa.

3. interj. U. para llamar.

4. interj. U. para denotar la persistencia en una marcha. U. repetida.


soplapollas.

1. com. malson. Persona tonta o estúpida.




zombi.

(Voz, de or. africano occid.).

1. m. Persona que se supone muerta y que ha sido reanimada por arte de brujería, con el fin de dominar su voluntad.

2. adj. Atontado, que se comporta como un autómata.

viernes, 23 de enero de 2009

LOS SONIDOS DEL CINE

No me refiero a la banda sonora, me refiero a todas esas cosas que te preparaban para lo que ibas a ver. Una anticipación de la magia. Hablo en pasado porque ya no es lo mismo. Al menos para mí.



Los que tengais mi idea más o menos, ponerlo a partir del minuto 2:27





Ese sonido, por cierto, de Strauss, como mola, dios. Magia. Magia pura.





Esta no mola tanto, pero también es portadora de buenas noticias: empieza la peli!





Esta tambien se sale.


Me juego el culo que por lo menos a la mitad de vostros os han entrado ganas de ver una peli.

CHARLA COLOQUIO DE DAVID FINCHER.

Quiero agradecer a Olaf el curro que se ha pegado traduciendo y escribiendo esto. Y por dejarme ponerlo en el blog. Lo pongo íntegro, tal como él lo ha escrito.


Entrevista con David Fincher:

Después de un paseo en el mercado de Brick Lane, un Sunday Roast, nos echamos una carrera para llegar al BFI (British Film Institute, Londres) al pre-estreno de El Curioso Caso de Benjamin Button.

"La vida solo tiene sentido yendo hacia atrás, pero hay que vivirla hacia adelante".

Basada en un relato de F. Scott Fitzgerald, cuenta la historia de Benjamin Button (Brad Pitt), un hombre que nace con el cuerpo de una persona de 80 años, tiene cataratas, artrosis y está lleno de arrugas. Pese a la predicción del médico, no muere; todo lo contrarío, lentamente, a lo largo de los años, rejuvenece para llevar una vida llena de pasión y aventuras que abarca todo el siglo XX.

La historia se entrelaza con otras, en particular con la de su primer amor, Daisy (Cate Blanchett). Eventualmente se enfrentará a la adolescencia y al miedo de ser un estorbo para sus personas queridas. El personaje terminará su historia siendo un bebé que ha perdido la memoria de su larga vida.

Aunque creo que le sobraban 20 minutos de metraje, de los cuales no podría decir dónde, me pareció una película interesante y realizada con mucha delicadeza y sentido del humor. El film habla sobre el tiempo, la vida, envejecer, amar y morir. Vamos, cuestiones filosóficas que se ha planteado el ser humano desde tiempos presocráticos (probablemente mucho antes también). Pero lo que actualmente me pareció curioso es que el director, David Fincher, al que luego oímos en su charla, convirtiese el tema de la vejez en algo interesante para el público. Hoy en día, en una sociedad occidental influida por el consumismo masivo y los productos rejuvenecedores, la vejez es el tabú de la sociedad.

"Nunca es demasiado tarde o pronto para ser quien queremos ser".

David Fincher: Estamos viviendo tiempos terribles, la gente necesita esperanzas, cuando va al cine quiere ver algo que nunca haya visto. Te dan un montón de dinero, te sientes en la obligación de hacerlo lo mejor que puedas.

Después de hablar de los efectos especiales, de la técnica de cromado, la utilización de máscaras para colocar las cara de Brad Pitt en la de unos dobles muy bajitos que actuaban interpretando el papel de Benjamin en su juventud (o debería decir vejez?), a los cuales el equipo llamaba “los sin cabeza”, pasaron al tema del digital. La película está rodada íntegramente en Hd, en alta definición digital, no en el clásico 35mm. Esta es la segunda película que rueda, la primera es Zodiac, con este tipo de tecnología.

David Fincher: No diría que a partir de ahora siempre voy a rodar en Hd, pues tiene sus pros y sus contras. Lo malo del Hd es que las “altas luces” no son captadas tan fieles como en 35mm pero si las bajas luces. Como suelo hacer películas muy oscuras creo que el digital me funciona bien. Lo bueno del Hd es que todo el equipo puede participar y sacar varias señales del combo y darse cuenta de fallos en la imagen, vestuario, etc. Antes no se podía ver hasta el visionado y luego habías rodado 6 tomas y estaban todas fuera de foco. Siempre había alguno que opinaba que la última era la mejor y que era utilizable. Yo respondía: eso será cuando hagas tu película… Risas. No en serio, el digital te da libertad de suprimir una toma, luego para los retoques, por ejemplo, Cate Blanchet, la hemos rejuvenecido, aunque casi no hizo falta porque tiene una piel perfecta, como de porcelana…

Siempre ha sido un director que ha rodado muchos planos.

David Fincher: Yo me planteo, tanta preparación, tanto dinero, estamos aquí todos y nos lo hemos currado muchísimo… ¿me estás diciendo que solo voy a hacer dos tomas e irme a casa? Es el momento de rodar y sacarle partido.

Sus comienzos.

David Fincher: tuve suerte, en aquella época los Ángeles era un caldo en ebullición y todo el mundo estaba metido en algo relacionado con el medio. Mi hermana hacía doblajes, yo entré en un departamento de efectos especiales en el que me pagaban 17000$ al año, que está muy bien para un joven y aprendí un montón. Pensé en ir a una escuela de cine pero la única que había tenías que pagar una pasta gansa y al final hacías una película, cuyos derechos se quedaba la escuela. Y pensé, no voy a pagarles a estos mi peli…

Luego, en los ochenta, las casas discográficas estaban desesperadas por hacer videoclips, así que te llegaban con discos y decían quieres hacer un video clip de alguno de estos cds?

Y seguí haciendo videoclips hasta que me pidieron un encargo: Alien 3. Risas.

Peleé mucho con los estudios, no me daban libertad y a los productores le gustaba que fuese apasionado. -Eso es lo que queremos de un director.- Al final me sentía como una cabeza parlante y nadie me hacía caso… así que cambié de actitud.

Luego mi agente me mandó un guión. Lo leí y lo llamé enseguida: me gusta esta historia sobre el bien y el mal, criminológica, ese final, la cabeza en la caja, es negro, me mola… Mi agente: -Perdona David, debo de haberte mandado la versión errónea, creo que tienes la primera y quería mandarte la versión 13 de guión.-Cuando leí la 13 era la típica peli previsible de Hollywood, vamos una mierda y le dije, no quiero hacer eso, quiero hacer la primera versión: y así me puse en contacto con el guionista e hicimos Seven.

¿Cuántos con los que empezaste han llegado a ser directores?

David Fincher: (Cuenta con los dedos de la mano y se ríe)

No, es broma. Casi todos mis amigos con los que empecé siguen trabajando en esta industria, algunos fueron directores ahora diseñan páginas web, otros están en sonido, etc. Yo los considero a todos por igual y no hago esa distinción.

¿Como consigue sacarle esa interpretación a esos maravillosos actores como pueden ser Tilda Swinton, Julia Ormond, Morgan Freeman…?

David Fincher: Tu mismo te has respondido la pregunta, el truco es tener actores maravillosos, ellos hacen el trabajo.

El sonido en tus películas está trabajado de una forma exhaustiva y minuciosa.

David Fincher: El sonido es la mitad de la experiencia. Le estás dando la oportunidad a la gente de tener sensaciones a través de tu película. Confío plenamente en Ren Klyce que es el responsable del sonido en mis películas. Trabjamos muy duro, muchísimas horas.

David Fincher, alterna bromas con reflexiones interesantes acerca de esta profesión, continúa relatando sobre “El club de la lucha” y habla sobre el momento en el que Hollywood quería hacer “cine independiente” para entrar en otro mercado. Es un escéptico de Hollywood pero al mismo tiempo sabe que es su trabajo. Trabajando el guión hubo un momento en que no tenía voz en off y la retomaron, pensó que era la única oportunidad que tenía para ser irónico y la gente captase el sarcasmo. No se arrepiente. Cuando El club de la lucha se estrenó en Venecia, la persona más joven del público era Armani, nadie la entendió, la madre de Helena Bonham Carter no paraba de reirse, era la única y David relata que se reía de su risa.

¿Qué fue lo que te llevó a hacer el Curioso Caso de Benjamin Button?

David Fincher: La imagen más potente y que me atrajo fue la de una señora mayor manteniendo a un bebé en brazos, que en realidad es su novio, su amor. Me parecía muy contradictorio y potente al mismo tiempo. Luego empiezas a visualizar la peli y piensas en actores que puedan pasar por ese arco dramático, cual te puede dar más según que personajes, etc.

"Espero que sientas cosas que nunca sentiste antes".

El Curioso Caso de Benjamin Button tiene algo indescriptible, aunque no es de esas películas que capta el interés del espectador pensando ¿qué pasará ahora? (nada que ver con Seven que te tiene en tensión todo el rato), pasa por distintas etapas y hay una especie de melancolía, una sensación que tal vez aguante mejor un segundo visionado, al cual sin duda le daré una oportunidad en el futuro. Eso sí, recomiendo estrictamente verla en versión original ya que los personajes son de Nueva Orleans y tienen un acento tan característico que incluso no sabiendo inglés puedes disfrutar de esta peculiaridad.

(Nota de Javi): Gracias por la flor, pero me cago en el tiesto.

Qué vas a hacer ahora?

David Fincher: No lo sé. Dormir. Quiero dormir cuatro meses… No, sinceramente, no lo sé, nunca lo sé.

"La vida no se vive en minutos , se vive en momentos"

Olaf González, Belén Piris y Javier Rodrigo como espectadores.


martes, 20 de enero de 2009

SI ESTÁ EN INTERNET, ES CIERTO.

O sea, que todo es cierto, porque TODO ESTÁ EN INTERNET. La frase todo está en los libros a quedado, ciertamente, bastante anticuada. Holgazaneando por ahí he encontrado una web con la siguiente información.


1. Comer una bolsa de frituras al día es equivalente a beber cinco litros de aceite de cocina al año.

2. Europa tiene un país cuya religión oficial es el budismo: la república de Kalmukia.

3. Las balas no pueden penetrar más de dos metros en el agua [con impulso suficiente para hacer daño, claro].

4. Más del 90% de los accidentes aéreos tienen supervivientes.

5. Para dar un beso, el doble de personas inclina su cabeza a la derecha en vez de a la izquierda.

6. Los dirigibles usan tanto combustible en una semana como un 767 usa para moverse desde el andén hasta la pista.

7. Los padres tienden a determinar (genéticamente) la estatura de los hijos; las madres, el peso.

8. Hay 200 millones de blogs abandonados en la Internet, que ya no se actualizan.

9. El disfraz de león en el filme El Mago de Oz estaba hecho con leones auténticos.

10. La nariz humana, presionada contra el suelo como la de un perro, es lo bastante sensible para seguir un rastro en terreno abierto.



Me gustaría saber quien ha sido el que ha escrito esto. Menuda empanada mental, colega, tienes. ¿Que cojones tiene que ver el disfraz del Mago de Oz con los accidentes aéreos? Para hacer un ránking del 1 al 10, lo mínimo que tendrías que hacer es un ránking de las mismas cosas. Curiosa palabra ránking. Si, un anglicismo, of course, pero de puta madre. ¿Se os ocurre un sinónimo en español? A mi no. Bueno, a lo que iba. Que este ránking es una chuminada de principio a fin. Además no hay quien se lo crea.
¿Kalmukia? ¿Eso es un pais? Ja, en Europa, dice. Y encima budista.

Y yo soy cura, no te jode.

QUE BONITO ES EL ÁRABE

Desde ya mi página está disponible en tropecientos idiomas, con todas las incoherencias que sueltan estos traductores automáticos. Luce tan bien en árabe....

CANAL NOSTALGIA SALCHICHERA

Quien tenga de 26 a 36 (más o menos) años que se pase por el canal nostalgia salchichera (abajo a la izquierda, como la entrada del Látex) y recuerde. Y los que no tengan esa edad y quieran ver arte didáctico en estado puro, que se pasen también. Realmente, con buenas ideas, se puede enseñar a un chaval hasta mitología griega.

lunes, 19 de enero de 2009

EMPIEZO A DUDAR DE OBAMA ¿ O NO?

Yo no sé si es que nos lo han vendido así los medios o qué, pero flipé con la victoria de Obama, fliparla en el sentido de estar contento. Claro, que teniendo como presidente a Bush y sus cagadas (tan grandes que ni los medios estadounidenses pudieron taparlas) no era tan difícil.

El caso es que empiezo a albergar mis dudas. Albergar es mucho más guay que tener, porque les das comida y cama y se quedan más tiempo.

¿Por qué coño no ha dicho nada de la matanza indiscriminada de personas (¿Puede ser discriminada, por cierto?)y destrucción de infraestucturas y hogares en Gaza?
¿Por qué coño no ha dicho nada acerca del hecho de que ABSOLUTAMENTE TODOS LOS NIÑOS que ahí habitan van a quedar traumatizados, muchos de ellos de por vida?

Y lo más misterioso... ¿Por qué se retiran los putos Israelís? ( O es Israelíes, es que no quiero poner judíos). Precisamente ahora que es la toma de posesión de Obama. Que casualidad, mira tu por dónde. ¿Esto es bueno o malo? Que se retiren precisamente ahora, digo. Bueno por que se retiran y malo... porque podrían haberlo hecho antes.
A no ser que Obama le pidiera un favorcito al presidente de Israel. Naturalmente Obama no va a darse publicidad de esto, es demasiado listo. Lo ha hecho de forma que coincida, pero no va a tener que pronunciarse en público sobre el tema.


No sé si esto es la teoría de la conspiración o no. Solo digo que en la alta política no deben haber muchas coincidencias.

EL VERBO SABER

Tengo una duda: ¿Como se conjuga la primera persona del verbo saber? De sabor, no de conocimiento. Que raro es el castellano, por dios. No suelo chuparme mucho (lo he intentado, of course) así que no he utilizado nunca la expresión. ¿Yo sé a nata? ¿Yo sepo a nata? Ahhhhhh, las dos son horribles.

Help, please!

viernes, 16 de enero de 2009

LA PALABRA QUE NUNCA ESTUVO ALLÍ

He decidido buscar palabras que creí que no encontraría nunca en www.rae.es. Ya sé que es un poco absurdo habiendo porno, pero de momento ya llevo dos que no creía encontrar y esto está resultando de lo más estimulante.


achís.

1. onomat. U. para imitar el estornudo y, a veces, para designarlo.

2. interj. Guat. chis (‖ para indicar que hay algo sucio).


gachí.

(Del caló gachí, f. de gachó).

1. f. vulg. Mujer, muchacha.



jamacuco.

(De zamacuco).

1. m. coloq. Indisposición pasajera.



Vale, eran 3.

REGALAZO

Acabo de ver el correo y he visto que Olaf ha subido este vídeo en el youtube.com
Fue una acampada ya narrada en este blog. Una auténtica gozada de días, en plan colegas.
Y Baco haciendo de las suyas.

EL REGALO DE OLAF

Era un noche oscura y tormentosa, es decir, una noche del montón. Yo me encontraba en el salón recibiendo mis lecciones de inglés de manos de Ms. Esthephanie, una cuarentona cachonda con unos enormes pechos turgentes que rebosan al borde de la camisa, allí donde ella se la desabrocha siempre antes de empezar (las clases).

Bueno, va. Sara era broma. (Es que no me resistía ahora que sé que eres asídua).

En realidad veía la tele cuando me llamó Olafito el maldito con una sorpresa de puta madre. Bueno en realidad fueron varias. La primera es que Olaf está muy cerca de conseguir curro de lo suyo pues ya ha pasado una primera entrevista y va a por la segunda.

La segunda es que el menda lerenda (que casposo) se va este finde a londres, a la filmo a ver la última pelicula del director de Seven, David Fincher, con David Fincher incluído en un coloquio al final de la proyección. Gracias a Olaf y Belén por el regalazo.

Le podré preguntar por qué demonios metió la cabeza de esa chica en una caja de cartón.

Aunque bueno, la peli que vamos a ver es esta:



Trata de un tipo que nace abuelo y conforme va creciendo, rejuvence. O sea, eso quiere decir que la reencarnación existe y que Dios se olvidó de rebobinarlo antes de devolverlo al videoclub cutre que es este mundo.

miércoles, 14 de enero de 2009

MI HUMOR ESTA MAÑANA

Hoy me he levantado y me he ido al baño a cagar (os juro que he estado pensando eufemismos un buen rato, pero he estado leyendo a Henry Miller un poquillo, así que a joderse) y me ha dado el sol en la cara mientras adelgazaba medio kilo de golpe.
Que gran arquitecto, que gran orientación tiene mi casa. Todas las mañanas me da el sol (si hay) cuando cago. Y siempre lo hago por las mañanas. No debería, pero mi puntualidad intestinal siempre ha sido inglesa a la hora del despertar.

El sol y un perfect (cuando cagas tan bien que sólo te limpias por si acaso, pero sabes que el papel va a estar perfectamente pulcro) me han hecho levantarme con este humor:


DEBERÍA ESTAR DURMIENDO

Debería estar durmiendo
En vez de disfrutar de este insomnio de garaje
Y velas retorcidas.
Debería estar soñando con un prado
O con mi primera comunión
O por lo menos despertar feliz sin saber esencialmente por qué.
Era una sensación desconcertantemente alegre
Despertar feliz de niño.
Supongo que la felicidad es así para cualquier águila
Un sensación desprovista de letras
De moralla
Del ego que cuelga como un lastre enraizado en la muerte.
Sí,
Debería estar durmiendo
Esta noche es demasiado fácil escribir ciertas palabras
Pensar barbaridades
Inscribirme en algún club deshonesto y atroz
Aunque de momento no hay peligro
Mientras siga así, en este estado de aporreamiento brutal
mientras siga relflejado en esta confesión inútil
no hay peligro
todo estará bien mientras pueda volverme a confesar cuando despierte.

ATMÓSFERA Y CALAMAR

El águila planeaba en el cielo. No es que volara con la alas extendidas e inmóviles. Sino que trazaba un plan. Pensaba en como atraer a la montaña en vez de que la montaña fuera hacia ella. Era un águila bastante vaga. Desde abajo, Atmósfera, un pastor así llamado por sus habilidades narrativas y su amigo Calamar, así llamado por que era un calamar, no daban crédito a sus ojos. Así que sus ojos jamás tendrían un piso en propiedad. Esto los sublevó hasta tal punto que un buen día, decidieron marcharse. Un pastor sin ojos es como un bocata de atún con nocilla: algo confuso.
Vagaba vagamente por las montasñas y tuvo que esquivar una de ellas, porque el águila, en un alarde de imposibilismo había conseguido atraer a la montaña. La trajo tan rápido que se estampó en ella, se le saltaron los ojos y cayeron en las cuencas del pastor. Peculiar no es la palabra, pero no hay otra mejor, así que diremos que el pastor-águila nacido de aquel pacto con la inverosimilitud, tenía un aspecto peculiar. También algo siniestro. En efecto, enfrente sonaba el bosque, el tema de los The Cure.
El calamar, mientras tanto empezaba a tener serias dudas acerca de su amigo, notaba que le miraba raro, así que optó por el diálogo.

_Blzchblz-dijo.

lunes, 12 de enero de 2009

¿POR QUÉ NO ME DIJISTE NADA?

Esta historia empezó con una visita al museo de Brighton. Nada me impresionó mucho excepto un cuadro que estaba excelentemente pintado. Había mucha historia en las relaciones de los personajes que aparecían que incluso se relacionaban con gente que NO aparecía. Me dije que escribiría algo sobre ese cuadro. He aquí mi historia. Espero que os guste.




¿POR QUÉ NO ME DIJISTE NADA?


Al verle el rostro por primera vez, sentí la muerte de todo reptando por mi espina dorsal. Mientras subía lento, aquel dolor, aquella extraña náusea, iba dejando un reguero de parálisis por frío. Nada funcionaba en mi cuerpo y todo acabó congelado; cintura, brazos, costillas, estómago, pulmón, cabeza. Todo excepto el corazón, que ardía con esa clase de fuego que sólo se extingue cuando el objeto inflamado se ha consumido por completo.

Naturalmente, no pude decirle nada. Estaba sentada con otra persona, un hombre trajeado que parecía empresario y se limitaba a escuchar lo que este le decía. Sorbía el café delicadamente y lo dejaba más delicadamente aún, como si quisiera contrarrestar el caos de voces y ruidos de la cafetería. De vez en cuando asentía en respuesta a las palabras del hombre, bajando lentamente la cabeza que estaba ladeada de una forma natural, nada insinuante. Parecía una dama del siglo XIX, una Madame Bovary atemporal.

Me miró.

No sé que hice yo, ya he dicho que entre otras cosas tenía la cabeza congelada, y sólo procesaba datos referentes a ella, pero sé que me sonrió divertida. Al cabo de un tiempo que podría haber sido cualquiera el hombre se levantó y pude ver algo más que el escorzo de la dama. En seguida caí en la cuenta de que ella me sonaba de algo. Era como un dèjá vú extraño. ¿Dónde la he visto?

*********************

-Señor Castillo, el señor juez le pregunta si le está escuchando, si ha entendido los cargos que se le imputan-el traductor hablaba español correctamente, pero con el fuerte acento inglés de NY.

Salí de mi ensoñación.

-¿Qué? Ah, sí., I’m understand.

-Repeat me, Castillo.

-Asesinato y robo de cuadro-dije en castellano.

El traductor se dirigió al juez de la sala traduciendo al inglés mis palabras. Una vez quedó claro que entendía mis derechos y de qué se me acusaba, mi abogado explicó los motivos de la apelación sobre la sentencia dictada hacía ya seis años, se fijó la fecha del juicio para el mes siguiente. Mientras tanto iría al corredor de la muerte, a esperar. A esperar y a pensar en ella.

Mientras se cerraban los barrotes de mi celda apareció detrás, justo a la distancia suficiente para que no pudiera tocarla si extendía mi brazo a través del acero.

-Tú no estás aquí-le dije.

-¿Y que importa eso? Aún así podemos hablar. Sr. Castillo.

Seguía tan refinada como el día que la conocí, o que la ví, mejor dicho. Porque nunca llegué a conocerla. Justo en el momento que se fue el hombre con el que estaba hablando colocó su silla un poco más ladeada, no sé si para poder verme mejor, o para que yo pudiera verla mejor a ella.

Yo acababa de llegar a Nueva York desde una vida desastrosa en España. Todo me había ido mal, todo. Hice cosas horribles. La peor de todas, echar las culpas a los demás, incluso a la mala suerte, de todo lo que me había pasado. Drogas, negocios fracasados, relaciones muertas. Así que cuando toqué mi fondo (cada cual tiene el suyo y todos tenemos el mismo, al final de todo) decidí arrancarme de raíz e irme a USA a aprender inglés y a desintoxicarme de todos mis malos hábitos, no sólo las drogas. Tenía una duda instalada en mí desde hace tiempo. ¿Una persona puede cambiar? ¿O sólo puede cambiar su actitud? Y en ese caso ¿Este cambio de actitud puede llegar a operar un cambio real en la naturaleza de alguien? Estas preguntas y mi hastío hicieron que un buen día cogiera la maleta, la llenara de mi vida y me fuera a Brookling. Podía haberme ido más cerca, a Inglaterra o a Irlanda, pero me quería alejar todo lo posible de mi antigua vida. Empezar de cero, como dicen las heroínas de las películas de antes.

Sólo llevaba un mes cuando ví a Madame Bovary en el Starbucks.

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-¿Por qué no me dijiste nada?

Ella seguía de pie, tras lo barrotes, cogiendo entre las manos un pañuelo con bordados. Vestía un traje blanco del siglo XIX, con una gran falda ancha sobre enaguas y un corpiño que hacía asomar, protuberantes y blancos, unos pechos que prometían el paraíso tras un gran lazo rojo.

-Apenas sabía inglés.

-Eso no es excusa. Yo podría haber sido de cualquier lugar. Incluso española. Además, si hubiera sido inglesa, que más hubiera dado. Tenías miedo, y punto.

-Es verdad, tenía miedo.

-Pues no se puede vivir con miedo.

-No, no se puede. Y tampoco se puede hablar a la ligera. Todo el mundo tiene miedo de algo.

-Yo no.-Hablaba con una seguridad fuera de lo común, como si lo que estuviera diciendo fuera cierto.

-Pero tu no existes.

-Pues cualquiera lo diría.

-¿A que te refieres?

-A que es muy raro matar a una persona por alguien que no existe. Eso tiene un nombre.

-¿Locura?

-Exacto.

-¿Me estás intentado decir que estoy loco?

-Bueno, fíjate, ahora mismo estás hablando con un fantasma.

En invierno, Nueva York se cubre de nieve y un viento gélido oceánico se empeña en recorrer las calles llenas de autómatas invisibles. No llevaba mucho tiempo allí cuando empezó todo esto así que todavía no soy capaz de juzgar esta ciudad. Yo no juzgo a la ligera. Me ha costado, como a todo el que lo ha conseguido, supongo, pero con el paso del tiempo he aprendido a no juzgar las cosas a primera vista.

A veces, para resguardarme del frío, entraba en alguno de sus museos gratuitos y me quedaba ahí durante horas, bostezando y viendo personas. Nunca me había fijado demasiado en las obras de arte, suelen aburrirme todas muchísimo. Nunca he tenido especial atracción por la pintura, sobre todo la abstracta. No entiendo sus códigos y no me hace sentir nada. Me hubiera dado igual no comprender algo si hubiera provocado el mínimo sentimiento en mí, cualquiera; miedo, ira, alegría, paz, cualquiera. Pero nunca una pintura moderna me ha provocado tal cosa. Ni siquiera los grandes maestros. Una vez me quedé delante del Guernika de Picasso, que se supone que es la cumbre en cuanto a sufrimiento humano (y animal, ahora que recuerdo había un caballo por ahí). Estuve ahí unos 15 minutos y lo único que sentí fue rabia, por no sentir nada.

Con la pintura figurativa me pasa otra cosa. Tampoco sé nada, no soy un estudioso de las artes plásticas, pero puedo ver la luz en mitad de la oscuridad, la expresión en un rostro, las relaciones entre las distintas personas que aparecen en el cuadro. Soy capaz de adivinar, si el pintor es bueno, incluso infidelidades de los personajes. Me divierto comprobando (Internet es genial para esto) que lo que había intuido era verdad.

Una fría mañana de febrero, después de echar unos cuantos Currículums por ahí, mientras pensaba en mi encuentro con la dama, decidí entrar en el Metropolitan y holgazanear un poco. Me gustan los museos de NY. Son como islas de calma en mitad del caos. Caminaba disfrutando del sonido de mis pasos, cuando algo, un destello blanco, cruzó esquivo la periferia de mi campo de visión. Paré tan de repente que mi café se derramó por mi mano, hasta el suelo, quemándome. Me giré despacio, muy despacio. El corazón, que ya había ardido una vez, empezaba a arderme de nuevo bombeando sangre a borbotones. Notaba una presión devastadora en mis sienes. Me mareé y tuve que sentarme en uno de esos bancos de mármol sin respaldo tan fríos que parece ser el estándar de todos los museos del mundo.

El cuadro quedaba por encima de mi cabeza. Era una escena nocturna típica de principios del XIX. Un galán con sombrero de tres picos y una capa ceñida, enamorado sin duda, invitaba a subir a un coche de caballos a una dama aristócrata. El cochero, mayor y achaparrado, alumbraba la escena con un farol de aceite mirando con aire lascivo a la señora. Ella miraba a alguien fuera del cuadro, es decir, al que mirara. Sé que es un efecto típico de los cuadros, los personajes te siguen la mirada si el pintor quiere, da igual desde dónde observes. Pero en este cuadro era distinto. Había un personaje más en la escena, pero fuera de ella. Lo supe por la mirada de la dama de blanco, entre divertida y cruel. Esa mirada decía muchísimas cosas a alguien que no aparecía en el cuadro. Y los otros dos personajes no se estaban enterando de nada. Divertida y cruel.

Era ella.

-Así que por eso robaste el cuadro- habían apagado las luces de corredor de la muerte, pero aún así podía intuir una media sonrisa.

-Claro, ¿Por qué, sino, iba a robarlo?

-Por dinero, supongo.

-No me hace falta el dinero.

-Sobre todo ahora.

-Ni ahora, ni nunca.

-Pero hay que comer, ¿No?

-La típica frase. Pues sí, evidentemente, pero hace falta muy poco para sobrevivir.

-La gente no sólo quiere sobrevivir. Y tú, en España, siempre gastaste mucho dinero.

-Exacto, por eso nunca lo tuve.

-Lo malo de hablar con un fantasma como yo es que sé todo sobre ti, desde el día que naciste, hasta el día que mueras. Tuviste dinero, y lo quemaste.

-Nunca le hice daño a nadie de manera voluntaria.

-Hasta que asesinaste a ese pobre hombre inocente.

-Hasta entonces. Y nadie es totalmente inocente.

-Ya, y muy poca gente merece morir, desde luego, no mi agente.

-Creía que era tu amante. O tu marido. Te abrazó.

-¿Y qué, maldita sea?

-Que yo te amaba tanto que el primer momento en que te ví supe que nunca, jamás, había amado a nadie.

Rubén la vio mirarle con una tristeza terminante, ahogada en la oscuridad.

-¿Por qué, Rubén? ¿Por qué no me hablaste?

A partir de ese momento en el museo, el momento que me encontré de nuevo con ella, fui a verla a diario. Allí podía hablarle, sostenerle la mirada, mirarla, mirarla, mirarla. Muchas veces iba bien temprano con un sándwich y me iba cuando cerraban. Disfrutaba de los cambios de luz en su rostro. ¿Quién era el joven galán que la acompañaba? ¿Eran amantes? ¿Su marido? No, no era su marido, sino no sería de noche. Ese era un encuentro en la tierra del adulterio, rodeados de fronda y oscuridad, tan sólo iluminados por el brillo amarillo de aquel farol.

Ella sonreía casi imperceptiblemente, como hace la persona que guarda un secreto, mientras me miraba. Dios, era ella, no es que fuera parecida. Era exacta a la mujer del Starbucks. ¿Cómo puede ser? Yo no creo en las coincidencias, me decía, ¿Qué significa esto?

Un día yendo al museo me encontré que estaba cerrado. Ya no sabía en que día estaba, pero supuse que era lunes. El metropolitan cierra todos los lunes. Enseguida supe lo que tenía que hacer. Ir al Starbucks a hablar con ella. Iba convencido de que lo lograría, siempre lo había logrado con otras, incluso empecé a disfrutar del frío invernal mientras sorteaba sonriente las placas de hielo de las calles.

Llegué, me senté y pedí un café sólo. No miré a mí alrededor hasta que noté el sabor amargo descansando en mi boca. Entonces eché un vistazo. Vi parejas enamoradas o que les gustaría estarlo; hombres a punto de explotar, mujeres con tierra en la mirada, bebés que no podían dormir; pero no estaba ella. Pedí un café más sin esperanza. ¿En que había estado pensando? Esto no es Sexo en Nueva York, donde todos los personajes se van encontrando por ahí de casualidad, como si vivieran en un pueblo de castilla. Esto es Nueva York, vive mucha gente. No va a venir.

Entonces entró. La cafetería se iluminó como lo haría una bengala, aunque pronto se acabó el brillo al echarse ella en los brazos de aquel hombre.

-Padre, gracias, pero no soy religioso.

-No te apures, hijo mío. Sólo vengo a hablar.

-En ese caso no me importa. No voy a poder hablar con nadie antes de que me ejecuten, excepto con usted y el funcionario que apuntará mi comida y mi última voluntad.

-Ya le han informado, veo.

-Pues sí, padre, son muy diligentes.

-Todo ocurre por alguna razón, Rubén.

-Menuda obviedad. Dígame algo que no sepa.

-Incluso los peores actos tienen algo bueno intrínseco.

Parecía un repartidor de eslóganes.

-¿Ah si?

-La capacidad de enmendarlos y, si no es posible, arrepentirse.

-Le he dicho que no soy religioso.

-El arrepentimiento no tiene nada que ver con la religión. El arrepentimiento no es lo mismo que la culpa. La culpa es cristiana.

Me sorprendió que un cura católico me dijera eso. Me sentí mejor en su presencia.

-Pues yo llevo seis años arrepentido y no me ha servido de nada. Nadie le devolverá la vida a ese hombre.

-Eso ya está hecho. Hiciste mal, sin duda, pero si te arrepientes de corazón, tienes el cielo ganado.

Miré al cura como si fuera un extraterrestre. ¿Qué cojones me decía este hombre del cielo? Debió ver la expresión de mi rostro porque bajo la mirada hacia la biblia.

-¿Quieres rezar?

-¿Para que?

-Para sobrellevar este momento.

-Nunca he rezado, sería un poco egoísta por mi parte hacerlo ahora.

-El egoísmo en tus circunstancias no sería pecado.

-Da igual padre, no me apetece.

-Como quieras.

Ya se levantaba y cruzaba los barrotes de mi celda, cuando se me ocurrió que no le había hecho la pregunta más importante.

-Dígame padre, ¿Usted cree en Dios?

Se quedó un rato de espaldas a mí, como si meditara profundamente una respuesta y se volvió.

-A días hijo, como todo el mundo.

-Yo nunca he creído en Dios, padre.

-Mañana creerás, te lo aseguro.

No puede ser. Están casados, pensaba. O son novios o lo que sea. Maldición. ¿Qué coño hago ahora? ¿Le doy mi teléfono? ¿Espero a que el hombre vaya al baño? ¿Qué hago?

¡Espera! No puede ser, ¡Vuelven a abrazarse! Menudo cabrón. ¡No! No hagas eso, no le juzgues! ¡No le conoces!

Lo que viene a continuación no sé si voy a poder expresarlo con palabras. Todo volvió a formar parte de un estado primario. Es como si el pensamiento hubiera sido sustituido por un velo rojo. En cuestión de segundos me convertí en un animal. Y los animales no pueden expresar sus sentimientos racionalmente, por eso a mí me va a costar plasmarlos aquí, en forma de letras.

El hombre se metió en los servicios y yo fuí corriendo detrás de él. A menudo pienso que si no hubiera encontrado el cuchillo en mi camino, todo habría sido diferente. Le seguí hasta el interior y aproveché que estaba de espaldas a mí, orinando, para acuchillarlo. En la nuca, en los omoplatos, en la columna, en los riñones. Cuando cayó al suelo, desmadejado, me miró incrédulo y yo le apuñalé en el rostro, en las manos con las que intentaba cubrirse, en el corazón, decenas de veces, hasta que de pronto, sólo oía mis gritos. Salí del frenesí al verme en el espejo, descargando el cuchillo como un salvaje hecho de odio. ¿Qué? ¿Ese soy yo? Espera, no creo. Mmmm… es una pesadilla. Claro. Eso es. Una pesadilla. Pero no hacía falta que me pellizcara para comprobarlo, mis manos estaban llenas de cortes de los que caía, en un reguero incandescente, dos tipos de sangre. La suya, roja y reluciente bajo las luces de tungsteno del baño y la mía, más oscura, casi negra.

Salí corriendo. En la cafetería todo el mundo miraba en dirección a los baños, pero nadie huía. En Nueva York sólo huye la gente cuando se oyen disparos o aviones que se estrellan. Nadie intentó detenerme. Ni siquiera ella. La miré largamente cuando pasaba a su lado, metiéndome en las manos llenas de sangre en los bolsillos. Pareció reconocerme y otra vez me sonrió, pero fue una sonrisa llena de apremio y terror al mismo tiempo.

_Te miré así porque sabía que lo habías matado.

-¿Cómo lo supiste?

-No sé, esas cosas se saben. No sabría explicar cómo, pero se saben.

-Bien, ¿A que has venido esta vez?

-Yo no he venido. Tu me has llamado, me llamas siempre, hay una gran diferencia.

Esta vez ella estaba un poco más cerca, como si quisiera que le tocara. Iba vestida igual que siempre, con el vestido blanco y el corpiño a juego. Las manos enguantadas cogían el blanco pañuelo con bordados de la misma forma que en el cuadro.

-¿Me odias?

-Lo que tú decidas, Rubén. Porque nunca lo sabrás. Nunca hablarás de verdad conmigo.

_No sé lo que me pasó. Creía que era tu amante, no pude soportarlo.

-Lo que no supiste soportar fue tu cobardía, además ya te he dicho que era mi agente.

-Sí, lo supe en el juicio. También supe que tú eras pintora.

-¿Y lo del cuadro?

-Cuando salí del Starbucks tuve la suerte de coger un taxi e ir al metropolitan.

-Toda una maniobra de escapismo.

-No quería escapar, te quería a ti.

-Y por eso entraste como un elefante en una cacharrería, a por mi autorretrato.

-Ya te dicho que estaba loco. Era como un animal.

Llegué a la sala donde estaba el cuadro en cuestión de segundos. Algunos guardias ya se habían fijado en mí y daban instrucciones a sus compañeros por radio. Aún así nadie se esperaba que el tipo del abrigo sacara unas manos bañadas en sangre, saltara el cordón de seguridad del cuadro y lo arrancara de la pared, salpicándolo de sangre. No tuve tiempo de llegar hasta la salida. Me redujeron muchísimo antes.

-Dice que no quiere nada de especial. Lo que toque los martes. –dijo el traductor en perfecto inglés.

El funcionario preguntó algo acerca de mi última voluntad.

-Quiere morir de pie. Dice que no es ninguna chorrada ideológica. Dice que quiere ver el cuadro de la artista mientras muere. Es un cuadro grande. Pregunta si podéis ponerle la inyección atado a la camilla, pero de pie. Sería más fácil colgar el cuadro del techo.-el traductor miraba extrañado al funcionario mientras traducía.

-Es una petición inusual, tengo que pedirle permiso a la autora del cuadro.

-Bien, háganlo.-dije.

Y me tumbé a esperar y noté el miedo atroz que repta por la espina dorsal, de los condenados a muerte.

-Voy a dejar que veas el cuadro.

Me giré para verla. Estaba pegada a los barrotes, más cerca que nunca.

-Lo sé. Eres un artista.

-Si, lo soy. Si tú has hecho lo que has hecho, debo serlo.- por un instante todo el silencio del mundo se concentró en aquel pasillo.- Sr, Castillo, ¿Por qué no me dijiste nada?-susurró al fín.

Me levanté para tocarla. Caminé hacia ella lentamente, como si tuviera miedo de asustarla y cuando estiré el brazo para acariciarle el rostro, se esfumó, dejando en el aire del pasillo la tristeza colgando todavía.

Efectivamente, ella había accedido a mi deseo. Unas diez personas observaban las operaciones a trasvés de una cristalera. Yo estaba aterrorizado mientras me ponían las correas. Lo siento, lo siento, lo siento, sollozaba. Me temía lo peor. No iba a ser capaz de morir con dignidad. Mi vida había sido una basura, pero quería morir bien. Era lo único que me quedaba, después de todo. No iba a ser posible, desde luego. Estaba en un estado de pánico total. Unos operarios entraron el cuadro mirándome de una forma horrible. Entonces la ví a ella de una forma totalmente distinta hasta ahora. Su sonrisa… ¿Ya, entonces, la primera vez que la ví, adivinaba el futuro? Desde luego ahora disfrutaba. Estaba disfrutando de mi ejecución. Perdí el control. Me rompí. Aúlle como un demente, pensé que mis venas estallarían.

El cuadro estaba entre los espectadores y yo, de forma que tapaba un rincón de la pecera donde se encontraban. Un momento después salió ella de detrás del cuadro. Devió compadecerse de mis gritos. O simplemente quería ver morir al asesino. Llevaba puesto un vestido blanco, contemporáneo, pero del mismo tono que en la pintura. Tenía las manos enguantadas y sostenía un pañuelo con bordados entre las manos. Me sonrió. Era igual ella, la mujer del cuadro. Y era la misma sonrisa imperceptible. Pero lo que no había conseguido el cuadro, si lo había empezado a conseguir ella. Perdonarme.

La miré a los ojos antes de que el émbolo presionara el líquido que entraría en mi vena con un dulzor metálico y helado. De repente sucedió que noté hundirme en un silencio brutal. No veía luces acogedoras ni nada por el estilo, sólo frío. Frío, silencio y oscuridad. Hice un tremendo esfuerzo por abrir de nuevo los ojos para mirarla por última vez.Ella me miraba por detrás del cristal y sus lágrimas con una expresión que parecía decir:

¿Por qué? ¿Por qué nunca me dijiste nada?

sábado, 10 de enero de 2009

OTRO DE LUIS ROSALES

EL ANDAMIO

Te he dicho innumerables veces que nosotros no
somos únicos
ni mucho menos,
por diversas razones, entre otras
porque nunca quisimos disfrazarnos de amantes,
y además no tenemos esos ojos que se asemejan a una
pantalla,
en la cual
todos cuantos se miran sienten su conversión;
quiero decir,
que por el hecho de mirarnos
se convierten sin más ni más en televidentes,
y empiezan a vivir,
paralíticos y necrosándose,
en la televisión de la mirada.
No es eso, por supuesto,
y nadie va a pedirnos cuentas de nuestra alegre podredumbre,
ya que no nos ha sido necesario llevar un tren en el bolsillo,
ni queremos que todas las semanas llegue la primavera,
ni hemos juzgado a nadie,
y cuando hablamos con amigos nunca estamos inquietos
como anguilas escurridizas
esperando la menor ocasión para hacer la del humo.

Muchas cosas nos hacen diferentes,
es cierto,
pero no somos únicos
ni nos hemos sentido culpables,
ni siquiera llevamos una escafandra sobre el sexo
para hacer el amor sin ahogos;
y por si todos estos razonamientos fueran inútiles,
que lo son,
puesto que hay que contar con la inutilidad de casi todo lo
que hacemos,
fuerza es reconocer
que no tenemos lepra ministerial,
ni hemos sido tan ordenados
que pudiéramos anunciar nuestra defunción en la tarjeta de
visita,
ni llevamos una hormiga en la lengua que nos haga reír a la
hora justa.

Y tú sabes que en esto estriba nuestra suerte,
nuestra corriente alterna,
ya que somos mortales y vivimos la limosna diaria
y contamos los años por latidos y somos
laminaciones de estupor,
ceniza indivisible y volandera
pero ¡qué importa esto!
qué nos importa lo que pueda venir si la mentira es una
prórroga,
y nosotros no queremos mentir,
no nos queremos prorrogar,
no lo necesitamos para ser contumaces como dos seres que
se aman,
como dos tartamudos que se apoyan para encontrar su
identificación en una sola sílaba,
en una sola huella
o en una sola lágrima
que se va desplazando entre nosotros hasta que se convierte
en una lágrima dialogada,
mientras se juntan nuestros labios
con esa lenta espontaneidad con que se van uniendo los
bordes de una herida,
y nuestros corazones suben una vez más,
con esfuerzo testarudo y discípulo,
un amor
o un andamio,
un andamio de huesos que nos lleva a esa altura donde la
mesa se hace pan
y todo queda vinculado,
mientras sigues subiendo como puedes,
un amor compartido
o un andamio,
ese andamio de juntura y perdón en que consiste la alegría.

viernes, 9 de enero de 2009

BRUTAL DESCUBRIMIENTO

Tengo que agradecer al Friki la recomendación que, casi sin emtusiasmo, como si no estuviera siguiendo una gran obra maestra de las sitcom, me escribió por el messenger.

THE BIG BANG THEORY.

Se trata de una comedia de situación típica. Tres o cuatro sets de rodaje que incluyen dos apartamentos, unas escaleras y un restaurante. Tres personajes principales, dos de ellos con una tensión sexual no resuelta bastante obvia, uno (el mejor) , un hipersuperdotado pero un inútil total a la hora de entender las relaciones sociales. Su mejor amigo, también superdotado pero no tanto, físico. Una chica guapa y no muy tonta pero sí comparada con ellos. Y dos amigos más; uno muy friki que se cree un adonis y parece un pollo con anemia salido, y otro hindú que, entre otras cosas, no es capaz de hablar con las mujeres.
Y ahora viene lo bueno: a parte de su portentosa inteligencia son unos JODIDOS FRIKIS DE LA HOSTIA. Todo el universo friki (star wars, comics, juego online, convenciones con disfraces, etc) les mola un huevo y no paran de hacer chistes sobre esto (accesibles, no hace falta haberse leído el número 47 de x-man).

Las tramas, normalitas, pero los diálogos son sencilla y llanamente, geniales. Quiero decir, son genios y hablan como genios, y dicen cosas coherentes y además, graciosas. Una de dos: o los guionistas son genios también (no sólo con el guion sino de verdad) o tienen un equipo de documentación teórica en mil campos distintos. ¿Como puedes hacer expresarse a un genio sin ser un genio? Y encima que sirva para la trama y sea gracioso.
El prota aplica el teorema de incertidumbre de heissemberg para medir la capacidad de exito de una relacion que acaba de empezar y cosas así. (Ya sé que explicado así no tiene ni puta gracia).

La única serie que se le parece podría ser "los informáticos" pero no le llegan ni a la puta suela de los zapatos. En serio, teneis que verla.

Por cierto, no seais mamones y verla en versión original.

Disponible en las dos versiones.

Online:

www.seriesyonkis.com

Descarga directa:

www.darkville.com


Aquí os pongo unos cuantos extractos del youtube.














sábado, 3 de enero de 2009

CUENTO DE NAVIDAD

Pero no el típico cuento de navidad con niños, reyes magos, buenas intenciones, grandes esperanzas y toda es mierda, no. Mi cuento de navidad tiene sangre a borbotones, maderos, desaparecidos, denuncias, cuatro saudíes y un allanamiento de morada. Además, está basada en hechos reales. Todo esto nos pasó a mis amigos y a mí en los dias 30 y 31 de diciembre. Lo único que tiene en común mi cuento de navidad con los típicos es el final feliz. Pero no voy a destriparos más la historia, que conste que si lo he hecho ha sido para no alarmar a las almas inquietas que sé que me leen.

CUENTO DE NAVIDAD

Todo era perfecto, como en el mejor de los sueños de un niño la noche de reyes. Habían llegado ya dos de mis mejores amigos, Palomas e Irene, y hacía un frío del carajo. La casa calentita, la cena opípara a base de arroz con pollo. Dormimos cual angelitos y nos fuimos a London a pasar el día. Londres cansa. Te succiona toda la energía sin que te des cuenta. Fuimos a Candem que es uno de los mejores mercados del mundo. Miles de tenderetes y cualquier cosa que quieras comprar, ropa ciberpunk, antiguedades, setas, popper, cuadros, corsés góticos, comida de cualquier parte del mundo y muchísimas, infinitas, cosas más. Luego fuimos al Bristish (Expolium) Museum donde comprobé (otra vez) que los museos me cansan el cuerpo y el alma. Lo único que me gustó fue la piedra roseta y un montón de momias que estaban por ahí. Sara y yo nos fuimos a Brighton y Palmiro e Irene se quedaron a ver El fantasma de la ópera así que seguían en London cuando Paco nos llamó justo cuando nuestro tren pasaba por Gatwick. Nos bajamos y allí estaba el tirillas con un camisa y una chaquetilla y nada más. Nos fundimos un abrazo que se desvirtuó un poco por la cara de miedo y los brazos adelante a modo de protección que Paco esgrimió al verme correr hacia él en plan locomotora.
Una vez en casa nos dimos cuenta de que la cocina estaba estropeada y pedimos un montón de cosas para llevar. Luego, para hacer tiempo mientras llegaban Palmiro e Irene, empezamos con unos cubatitas y nos bajamos el Trivial de internet. Modificamos un par de reglas. Para empezar cuando acertabas una pregunta, mandabas beber, y luego le pegabas una gran hostia en el culo a los dos contrincantes. Vaya risas, joder. Encanados. Anda que no mola ver un culo completamente rojo cuando llevas dos cubatas de más. Llegaron Palomas e Irene y ya íbamos bastante JB cuando se incorporaron al juego. Si, tenemos una media de 30 años y nos damos palmadas en el culo, ¿Qué pasa?
Luego terminó y nos quedamos Paco y yo a ver una peli de www.cinetube.es que es lo mejor que le ha pasado a la humanidad desde la imprenta. Pero fue imposible, no sólo estábamos desaforados* sino que además la inspiración se había instalado cómodamente en nuestros cerebros y una parida detrás de otra nos impedia hacer otra cosa que no fuera reír a carcajadas, chocar las palmas (difícil, en nuestro estado) y abrazarnos.

*desaforado significa en estado de gracia, con un punto de locura y unas ganas atroces de liarla.


Todo empezó con una frase digna del Darío en sus mejores tiempos, sólo que salió de mí. Dije mirándolo con una media sonrisa y ojuelos pícaros:

"Paco, vámonos de exploración".

Si un ser humano ha tenido una vida horrible, aburrida o llena de pecado, todo esto lo puede expíar lléndose de exploración desaforado. No existe el frío, por ejemplo. Ni las distancias. Todo esto daba igual. Así que cuando, caminando bajo cero por el parque pasó un autobús a nuestro lado, lo cogimos. Nos dejó a 2 minutos de un pafeto, que casualidad, joder.
Lo que sigue a continuación lo tengo bastante borroso. Paco y yo cantando dentro, con la peña, hablando en Inglés por los codos, bailando él y yo sólos en la pista vacía (era la noche antes de nochevieja). Y de repente, sin saber como cojones había pasado, estaba yo sólo en la calle preguntándome donde estaba Paco. No tenía abrigo, ni dinero, ni la dirección de casa, había llegado a Brighton esa noche así que no conocía la ciudad. Mal royo. Lo busqué un huevo y de repente se hizo la luz. ¿Que hora es? Hostia, las 6. Sara estará en casa preocupada, no la he avisado. Es posible que Paco ya haya llegado. Me puse a correr como un descosido por Brighton esquivando los charcos congelados y las placas de hielo. Corrí durante media hora (bueeeno, a intervalos) sólo para darme cuenta de que estaba recorriendo la calle principal en dirección contraria a mi casa. Fuck. Empecé a maldecir el Wisky y a los druidas que lo inventaron. Al llegar a casa me encontré dos cosas horribles: Sara despierta pasándolo mal y la cama vacía de Paco. No puede ser, me dije, esta noche era yo el que iba pedo, Paco se había controlado mas que en toda su vida ("Liz no me deja", ah el amor). Pasó un bus a nuestro lado y lo cogimos, estábamos desaforados. No se me ocurrió avisarte, le dije, porque íbamos a volver en media hora. Al final me dormí con la esperanza de que Paco llegara por sus propios medios. Me levanté dos horas después y Llopo seguía sin venir. Bueno, no es la primera vez que lo hace, el cabrón. Ya aparecerá. Hicimos tiempo. Nos duchamos, limpiamos la casa y se hizo la una de la tarde. Vamos a dar una vuelta por Brigthon por si lo vemos, dijimos. Dejamos un cartel tamaño Europa en la puerta de la casa que ponía en valenciano (que nos conocemos, españoles) que su movil estaba escondido en el jardín, que nos llamara.
Fuimos a la policía y estuvimos unas 2 horas y media dándole la descripcion (hiperdetallada). Cuando salimos ya eran las cuatro de la tarde y Paco no aparecía. Volvimos a casa sumidos en horribles pensamientos, bajé del taxi antes de que parara por completo, corrí hasta la puerta y vi que el cartel no estaba, al contrario que el movil que seguía escondido según las instrucciones del papel desaparecido. Abrí la puerta, me metí en su cuarto, y allí estaba, como un angelito. Dios, que puto alivio. A las cuatro de la tarde Paco había aparecido.
¿Como había encontrado la casa? es más, ¿Cómo había entrado sin llaves? Escuchemos su historia.

Paco se había hecho colega de cuatro Saudies y se había quedado a dormir en su casa, en una de sus camas. Creo que es un buen momento para recordar dos hechos la mar de salaos: a) Brighton es la capital gay europea. b) Todo el mundo a oído hablar acerca del tamaño del pene de los árabes.
En fín, Paco recordó la dirección al despertar, vino en taxi, salió, llegó frente a la puerta, no me pregunteis por qué arrancó el cartel sin leerlo, llamó, no contestó nadie, le dijo al taxista que no tenía pasta (la hubiera tenido de leer el cartel), discutió con el taxista, le dijo en el mas tradicional estilo castellano popular vete a tomar por el culo y dando un rodeo por detrás de la casa, hasta el jardín, la emprendió a patadas con la puerta corrediza que da al salón.


Debe tener algún superpoder en plan "soy el plastilinoman" porque logró entrar por una rendija de no mas de 20 cm de ancho.




Todo esto sin ir ciego. ¿Cómo una persona capaz de ganar 10.000 dólares en mes jugando a poker es capaz de no leer un cartel tamaño DIN-A TRES MILLONES?




Decir en su favor que ya están en marchar los trámites necesarios para arreglar la puerta.






La otra cosa rara de cojones que nos pasó fue al término de la nochevieja tras haber pasado la noche en una disco de drum´n bass. Estábamos llegando a casa Sara, Palomas y yo cuando unos ingleses nos llamaron alegremente y yendo a felicitarlos (de eso supusimos que se trataba) le soltaron un puñetazo a Palomas en toda la napia. Nos cagamos encima, nos fuimos de allí todo lo rápido que nuestra maltrecha dignidad nos permitía y llamamos a una ambulancia que nos llevó al hospital, donde ya empezábamos a reir de la movida. Que jodidamente absurda, gilipollas y arbitraria puede ser la peña. Pero, que le vamos a hacer. Así es este mundo, una mierda maravillosa. Ese tipo tarde o temprano pagará lo que ha hecho. Y lo mejor de todo es que no hace falta que nadie se la devuelva. Tarde o temprano sus actos acabarán por cercarlo de alguna forma. Esto siempre se aprende demasiado tarde, no tenemos vidas para entrenar, que le vamos a hacer.