miércoles, 14 de enero de 2009

ATMÓSFERA Y CALAMAR

El águila planeaba en el cielo. No es que volara con la alas extendidas e inmóviles. Sino que trazaba un plan. Pensaba en como atraer a la montaña en vez de que la montaña fuera hacia ella. Era un águila bastante vaga. Desde abajo, Atmósfera, un pastor así llamado por sus habilidades narrativas y su amigo Calamar, así llamado por que era un calamar, no daban crédito a sus ojos. Así que sus ojos jamás tendrían un piso en propiedad. Esto los sublevó hasta tal punto que un buen día, decidieron marcharse. Un pastor sin ojos es como un bocata de atún con nocilla: algo confuso.
Vagaba vagamente por las montasñas y tuvo que esquivar una de ellas, porque el águila, en un alarde de imposibilismo había conseguido atraer a la montaña. La trajo tan rápido que se estampó en ella, se le saltaron los ojos y cayeron en las cuencas del pastor. Peculiar no es la palabra, pero no hay otra mejor, así que diremos que el pastor-águila nacido de aquel pacto con la inverosimilitud, tenía un aspecto peculiar. También algo siniestro. En efecto, enfrente sonaba el bosque, el tema de los The Cure.
El calamar, mientras tanto empezaba a tener serias dudas acerca de su amigo, notaba que le miraba raro, así que optó por el diálogo.

_Blzchblz-dijo.

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