miércoles, 18 de febrero de 2009

ALGUNOS CÁLCULOS

Hoy he estado doce horas currando en la fábrica y me ha dado tiempo de pensar bastante, la verdad. Nada serio, nada de comerme la piña, eso es un gilipollez, sino que, llegado un punto he decidido calcular cuantos Kg he movido de sitio. Mi trabajo consitía en coger unas simpáticas cajas llenas, a su vez, de 8 cajas de 450 gramos cada una, lo que hace un total de 3600 gramos por caja, o lo que es lo mismo, 3 kilos 600 gramos. Cada palé donde las apilaba tenía 7 niveles, en cada nivel cabían 29 cajas. Eso hace un total de 730.800 gramos por palé. He llenado 21 palés, lo que suma 15.346.800 gramos, o lo que es lo mismo 15.346,8 kilos, o lo que es lo mismo 15, 3 TONELADAS.
Ni que decir tiene que popeye, a mi lado, es un esmirriado a estas alturas. Mañana viene Sara a verme, la voy a recoger en volandas como si fuera un corderillo. Va a flipar con mis nuevos músculos. Vale, es coña, no tengo nuevos músculos. Sólo unos riñones que no tendría por qué estar notando en este momento. No es tan malo currar en una cadena de montaje, sólo es horrible. Te hacen ganas de matar al Taylor ese y a Henry Ford por sus ideas. Lo único bueno que tiene es que aprendes técnicas antidesesperación como la ancestral técnica de No Mirar El Reloj o la innovadora Ganar dos Segundos Para Descansar Dos Después. Muchas culturas basan sus ritos en la repetición obsesiva (veáse mantras, rezos varios, tam tam o mínimal electro). Se dice que es más fácil llegar a un estado mental cercano al trance extático repitiendo la mandanga hasta la saciedad. La cultura americana adaptó esto al mundo empresarial. No te jode, vaya idea. En la fáctory el único trance al que he llegado es al trance de decidir si tirarme o no un pedo y joderlos a todos. Decidí no guardármelo, nada más que por hacer reir a la peña. Un pedo en el momento oportuno es la cima del humor inteligente, no hay ningún monólogo que lo pueda igualar en cuanto a coste-efectividad.
Y así ha transcurrido mi día, entre pedos, cajas y técnicas de autocontrol mental. Voy progresando, eso sí. Hoy sólo he mirado el reloj 398 veces y media.

5 comentarios:

Martín dijo...

- es +

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

no lo pillo, maestro zen

paco dijo...

pues quieras q no esas pequeñas mierdas(nunca mejor dicho) haran q se t pase mas rapido:)

Figolas dijo...

Superpulgas y su aliento pedohuracanado... :-D

Homo Insanus dijo...

Yo en cadenas de montaje no, pero en la construcción sí que me he visto en días así. Y no, no podía evitar mirar el reloj cada 2x3 (gran error), pero lo que sí hacía, siempre que el trabajo fuese carente de riesgo y fuese repetitivo (apilar ladrillos, limpiar escayola de los azulejos, etc) era recordar. No pensar, si no recordar. Hacía repasos a ratos buenos vividos, a noches estupendas, cosas así. O trataba de refrescarme nombres que sabía de rostros conocidos y que estaba olvidando.

No era premeditado, ni una técnica, es que me daba por ahí :), por recordar cosas. Y me iba bien, a veces me pegaba una hora revolviendo en mis recuerdos y ni me enteraba de esa hora transcurrida.

Eso de ponerte fuerte trabajando es un mito, a menos que sea algo muy físico, muy variado y muy constante. Pero el dolor de riñones, me temo que es universal,