martes, 24 de marzo de 2009

TODAS LA COSAS BUENAS QUE ME HAN PASADO HOY.

La cosa no pintaba nada bien. Me he levantado a las 6 de la mañana para estár en la agencia a las 7:00. Así que he tenido que salir de casa a las 6:20. Hoy ha sido el primer día que he trabajado desde la marcha de Iñaki y Sara. Se han llevado el sol con ellos, así que os podéis imaginar el humor sombrío que cargaba a mis espaldas mientras caminaba con un viento de cojones y las nubes, negras y sólidas como si fueran la tapa del cubo de la basura, amenazaban con descargar su agua antes de que llegara a la agencia de trabajo. Ni siquiera la música de mi Mp3 conseguía levantarme el ánimo. La verdad, no me apetecía un carajo ir a currar otra vez al vertedero.
En fín, he subido al coche con Jarek el polaco y un inglés cuyo nombre he olvidado y he abierto el libro "El leopardo de las nieves" que me trajo Iñaki de regalo. Esa ha sido la primera cosa buena. Es un libro-bálsamo, una puerta abierta a un tipo de pensamiento privilegiado y letal. Letal para la tristeza.
Hemos llegado y he caído en la cuenta de que no era el vertedero de la última vez. Este olía mucho peor ya que currábamos a las faldas de una gran montaña de basura. Pero ya no estaba de mal humor. De hecho, estaba casi contento. Esta vez la música si ha funcionado y me he puesto a cantar a la vez que recogía una gran cantidad de papeles y los metía en bolsas. Ese era mi trabajo. Han pasado dos horas y nos hemos ido a descansar. Después de este descanso es cuando empieza lo bueno.
Me he llevado el libro al vertedero (nadie nos vigila allí) y tras hacer el paripé una media hora he localizado un lugar más o menos fuera de la vista de cualquier ser humano y me he puesto a leer. El libro trata de una expedición al Himalaya donde un naturalista relata sus experiencias y describe su pensamiento, altamente influenciado por las filosofías orientales. Pues bien, leía un pasaje donde describía la casi sobrenatural aparición de una cabra azul del himalaya, rodeada de niebla, encaramada a unos riscos, entre cataratas. Hay veces que la belleza de lo que estoy leyendo es tan grande que hace que tenga que parar de hacerlo, respirar hondo y levantar la vista del libro, para saborearla. Es lo que he hecho antes y no os podeis imaginar lo que me ha pasado. Os recuerdo que el paseje trataba de la aparición de un animal. Lo que decía, he levantado la vista para pensar en el pasaje y he visto delante de mí, a unos 3 metros, un pájaro enorme, magnífico, caminando entre la basura. Era una especie de perdiz, pero más grande, de un metro de la cabeza hasta el final de la cola. Su plumage en el cuerpo era cobrizo, lanzaba destellos al sol al moverse (en ese momento había sol) y estaba salpicado de puntos negros, como los de un guepardo. Tenía una cola del mismo color, pero sin las motas negras, de unos 30 cm, que al final se dividía en dos. Su cuello y los laterales de la cabeza eran verdes metálico y una parte de la misma, como si fuera la cresta pero sin altura, era de un rojo increíblemente intenso. El ave no se había percatado de mi presencia porque estaba leyendo, quieto y en silencio y picoteaba aquí y allá. Refulgía al sol en el vertedero. Era de una belleza tan pura en medio de tanta fealdad que me he sentido jodidamente dichoso. Esta es la segunda cosa buena que me ha pasado.
Al cabo de un rato se ha alejado y yo he pensado que después de 2 horas sin pegar ni chapa ya estaba preparado para seguir currando así que he cogido el instrumento prensil que sirve para que uno no se desriñone y he llenado unas cuantas bolsas antes de toparme con lo siguiente: una carta de amor.
Joder, he pensado, hoy debe ser el día de la belleza entre la mierda. No era un papel muy grande, pero me ha llamado la atención porque era tan blanco, tan impoluto que he ido a buscarlo. Unas letras rosas han hecho que me agachara (mmmm, trabajo extra) para leerla. Bueno, sólo era un trozo, pero lo suficiente para ver que era una carta de amor. Entonces me he dado cuenta de que yo también he tirado cartas de amor y que nunca debí hacerlo. O simplemente las perdí. Un vertedero no es lugar para una carta de amor. Estaba rota, doblada primero y rota depués, seguramente del mismo modo que el corazón de la persona que la escribió, así que me la he quedado y he decidido seguir buscando el resto. Es una forma como cualquier otra de pasar el rato mientras trabajas. Desafortunadamente no ha habido suerte. Me gustaría que la persona que la escribió supiera que yo la cogí, que la voy a guardar y que nunca más se pudrirá en un vertedero. Esta es la tercera cosa buena que me ha pasado hoy.
Hemos terminado de currar, el gilipollas del polaco ha empezado a hacer trompos en la salida del curro, en un descampado agravillado, y me he tomado la libertad de decirle que la vida no era como el puto Gran thief auto y que si volvía a hacer una cosa como esa por mí se podía ir a la puta mierda. Al cabo de pocos momentos de tensión me he dado cuenta de que se lo había dicho en inglés. Esta ha sido cuarta cosa buena que me ha pasado hoy.
Después de pasadas 8 horas en un vertedero activo gestionando resíduos (que es el eufemismo técnico de recoger papeles) hueles mal, así que unas cuantas personas se me han quedado mirando en un semáforo como si fuera un cerdo. Entonces yo me he partido en culo porque me he dado cuenta de que no se puede juzgar a alguien a la primera de cambio (que cerdo, no se ducha, bla bla bla), ni siquiera cuando huele a puta mierda porque no sabes por qué coño huele así. Esta es la quinta cosa buena que me ha pasado hoy.
He seguido caminando hasta mi casa con una alegría desbordante cuando he pasado al lado de dos abuelitas la mar de cucas ellas que estaban esperando al autobús. El tufo a potingues se adivinaba a unos 50 pies de distancia (por poner una medida inglesa) y a su vera el olor era ya avasallador. Pero, un momento, a quien me recuerdan? he pensado. Y la imagen ha aparecido tan clara como si estuviera delante de mis narices. Un culo como una mesa camilla, el pelo morado de echarse ese potingue antiamarillamiento de canas, nariz ligueramente aquilina, ojos pequeños que al final sólo veían contornos, batín granate, tic en los labios, manos delgadas y uñas siempres perfectas, porte aristocrático: mi abuela, olían a mi abuela Josefina. Esta es la sexta cosa buena que me ha pasado hoy.

Y ahora estoy aquí, escribiendo esto, sabiendo que cada ser humano es el cosmos contemplándose a si mismo*, que puede que alguna molécula de mi abuela, o de la mula francis, o de aquella flor que recogí para Sara en el Himalaya esté ahora en mí y que voy a comerme una pizza del tamaño de saturno.

Y, por todo esto, y por darme cuenta,estoy más a gusto que un arbushto.

Aquí y ahora: esta es la séptima cosa buena que me ha pasado hoy.

11 comentarios:

Anónimo dijo...

amooooooooor meu per a mi también ha sido un día muuuuy feliz pq me acordaba cada moment de que te vuic un muntonás. tengo el corazón contento y lleno de alegría, lalala

clara dijo...

JAJAJA
¿pero por qué me haceis llorar siempre como una ñoña con vuestras cosas? va a ser verdad lo que dice Quique que debo ser una de las personas más sensibles del universo...
No sé si será por eso o porque tengo muchas ganas de veros que se me salta la lagrimilla al leeros!, Sareta te estamos esperando en la nueva casa con una habitación de invitados y una nevera enorme para albergar muchas cervezas...
Y Javi, a ver si convenzo a Quiquillo para decidir un finde y comprar el vuelo ya!
Ya os contaré mas cosas que no lea todo el mundo por aquí...

mmmmmuchos muchos besos de Clareta que os echa de menos un muntonás ;)

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

Sara, cuidado no te quedes con toda la alegría del mundo, tu corazón es demasiado grande.

Clarita, hazme un favor y deja de mencionar que venís, porque estoy ilusionado un dia y jodido seis. En serio. Cuando tengais el billete me lo dices. Por otra parte es una bendición ser una persona sensible, en serio, si logras encauzarla, domarla. (Es como un caballo salvaje).
A ver si venís pronto de una vez, coño.
Un abrazo enorme.

fiona dijo...

son las pequeñas cosas las que hacen que el mundo, o que un día sea mejor!

1beso

Kostas Vidas, poeta de cantina dijo...

Leerte también ha sido una de las buenas cosas que me han pasado.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

joder, gracias Kostas!!!

paco dijo...

segun me dijo un profesor de fisica, (no se si es cierto o no) al respirar inhalamos 14 moleculas del ultimo aliento de julio cesar, asi q supongo q tb habra moleculas de sara y de esa flor del himalaya (tb de algun pedo del friky eso si)
saludos my friend

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

ese pakian!!!! un abrazo enorme cahmpion!

Anónimo dijo...

Esta es la primera cosa buena del día: terminamos de leerte.

Los dos estamos pensando lo mismo. Es una mezcla entre una envidia sana por tu forma de escribir y la satisfacción de conocerte...

Manipulas nuestras emociones haciéndonos ver lo bonito en el día a día, en los pequeños detalles...

Es el camino hacia la sabiduría.

Ahora los dos esperamos el día en que tu destino te lleve a un palacio (esa fuerza que tienes no podrá impedirlo)donde seguro que separarás la mierda entre tanto lujo igual que hoy seleccionas lo bello de la basura. Entoncés nosotros seguiremos observando tu labor para comprender que no hay palacios ni vertederos, sino gente que pertenece a un mundo o a otro. El nuestro será seguirte.

Olaf y José

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

joder, josé y olaf, me cago en la puta, que bonito, snif...

un abrazo desde gran bretaña, joder.

—fili dijo...

yo también quiero!
no se que decir...

ya sé: que os quiero, y que gracias. que todos así juntitos sois un mundo entero. Uy, no se si se entiende... que a un planeta cualquiera no le fataría nada teniendo un grupete de amigos como vosotros habitando y viviendo. Eso, creo que ahora sí. Ah, y si hay algo importante que decirle al mundo, yo me pongo a cuatro patas y os subis encima pa que se os oiga mejor.