martes, 16 de junio de 2009

INFIERNO EN LA TIERRA

Si el infierno existe es una cadena de montaje. En ella los condenados trabajan de pie horas interminables. La sala donde fabrican cosas inútiles es blanca, aséptica, y una luz impersonal fluorescente lo baña todo de un resplandor inhumano. Hace mucho frío o mucho calor y la tristeza es una constante pesada y sucia que salta de mirada en mirada. Nadie sabe cuando va a salir del infierno y el único reloj que cuelga de la pared yace quieto en su lecho de muerte. Los descansos, diez minutos conometrados, son un regalo envenenado y sólo hacen que te duela reanudar de nuevo la atroz fabricación de absurdos objetos. Hiede a pesadumbre y a la derrota que brinda saber que la vida es tiempo y lo estás perdiendo. Se supone que es digno trabajar, sea cual sea el trabajo. Que es una virtud ser trabajador. Pues bien, hoy yo he sido esclavo de mi virtud. Hoy he sido un digno miembro de la nueva "esclavirtud". Que asco, por dios.
Me cago, yo no soy así, no puedo currar en el infierno, hoy ha sido último día que trabajo en la fábrica. Mañana me voy a presentar en la agencia y se lo voy a decir a Allan a la geta. Don`t call me more for work in fáctory. All in.

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