lunes, 7 de septiembre de 2009

SOBRE INGLATERRA

Ahora que estoy aquí ha llegado el momento de faltarse con ellos y contar la verdad.

Los Ingleses son unos guarros. Lo tienen todo enmoquetado. Hay cosas que una moqueta nunca debería conocer. El contenido de un cenicero, por ejemplo. Un vaso de leche con cereales, otro.
Dejan los parques llenos de porquería, pero nadie se da cuenta porque por la noche los limpian ejércitos de técnicos de gestión de residuos, que es como allí llaman a los barrenderos, lo sé, yo he sido uno.
El 99% de ellos creen que tienen la preferencia al volante sobre un peatón. En realidad no sé si es cierto, con lo cual se plantea una situación fea en ambos casos. Los ingleses conductores son imbéciles por si mismos o por designio de sus dirigentes. Nunca frenan cuando vas a pasar. Pitan menos, eso sí.
Son supereducados, tanto que de vez en cuando se emborrachan y matan a alguien de una paliza.
Son puntuales, cuentan los 15 minutos de descanso y no te los pagan.
Dicen que los ingleses son bastante cerrados y tienen razón. Por el contrario, las inglesas son bastante abiertas. He visto tias descalzas, en tirantes y minifalda a punto de ser atravesadas por carámbanos de hielo que caian de cornisas en noche vieja.
Los colegios son todos como el de Harry Potter, las abuelas son todas entrañables y la campiña inglesa tiene aura misteriosa los días de niebla.
Los ingleses no comen conejo, por lo tanto, no existe la palabra ajillo en su vocabulario.
Los ingleses permiten que sus perros viajen en tren, entren en restaurantes y anden sueltos por ahí. Es imposible ver una kk de perro por la calle. Lo que demuestra que los perros son superlimpios.
En inglaterra no está lloviendo siempre. Cada día llueve 20 minutos 6 veces. Sale el sol 20 minutos 6 veces. El resto del día el sol y las nubes están zurrándose y nadie sabe lo que pasa.
En inglaterra el césped es gratis.
Los ingleses apenas comen pescado. El hecho de que vivan en una isla no parece ser determinante en este aspecto culinario. Creo que ellos consideran a su isla continente.
Es falso que la comida inglesa sea mala. Hay hamburguesas, pastel de carne y se puede desayunar un plato de judias, champiñones, morcilla, huevo, bacon, salchicha y tostada por 3 libras. Si te quedas con hambre, puedes pedir un muffin que es una madalena, pero con la masa y la densidad de agujero negro, o de la cabeza de Olaf.
En verano se puede dormir con nórdico. De hecho, es aconsejable, si no eres de Zamora o el Yeti.

Hay más cosas, pero no quiero ser un pesao. Es todo en plan coña, que conste.

En general es un buen país para vivir. Menos por los ingleses. Que vá, que es coña. Bueno no, ¿o si?

5 comentarios:

fiona dijo...

amén

Elektra dijo...

Ufff, me he reído, no creas... Ahora tengo ganas de salir corriendo para allá, o no.

Insanus dijo...

Sí, conozco lo de las moquetas cochinas, tío, lo vi durante años en las casas de los ingleses residentes en Gibraltar. claro que prefería las moquetas de esas casas a las alfombras de las casas de los moros. Imagínate entregar una tele descalzo (no te dejaban pasar si no) con los pies sudados por una superficie pisoteada por otros tantos pies sudados. Era entre vergonzoso y sucio.

Laura dijo...

Jajaja, Cómo me he reido. Lo del "ajillo", buenísimo.

Besi.

Anónimo dijo...

Vas de gracioso y casi prefiero que vayas de sensible... te voy a llamar a partir de ahora don pío