jueves, 12 de noviembre de 2009

LA FICCIÓN

Hoy he quedado con Olaf, el Gran Maestro De La Sagrada Orden De La Cabeza Primordial, para seguir hablando de nuestra película. Entre muchas y grandes ideas han habido multitud de conversaciones colaterales (que es una horrible palabra que no significa nada) a simple vista inútiles. A simple vista es algo sencillo que se puede ver con los ojos pero que tiene algo útil detrás que aparece cuando rascas.
Hemos hablado de la ficción, en general, con dos cojones. Para Olaf la ficción es una creencia. Por lo visto, Olaf no cree en Dios, cree en el Arte. No está mal. Sofisticado pero nada snob viniendo de quien viene. Si me lo hubiera dicho, yo que sé, la duquesa de Alba, me habría cortado las venas.
Yo, por ejemplo, tampoco creo en Dios en plan ente que está por ahí observando. Pero tampoco creo en el arte como un Dios. Ni Olaf tampoco, he deducido, pero es su motor de vivir, que es una definición de puta madre para un Dios. Motor de vida. A mí me gusta la ficción porque me hace descansar de mí mismo. Es como meditar pero con historia, menos soso. Yo no me puedo imaginar lo que sería de mí si tuviera que estar conmigo 24 horas al día. Así que leo, veo pelis, me imagino en lo alto de escenarios mientras escucho canciones (aunque eso era más de adolescente) y me evado (un buen uso de evadir, si señor) de mi mismo metiéndome en la piel los personajes de ficción. En realidad todos son yo mismo a nivel inconsciente, pero el consciente, el que vive conmigo, descansa.
La ficción nació en Altamira de manos de un cromañón hasta los huevos. Nosotros sólo hemos continuado la historia añadiendo capas a lo mismo.
Contra el aburrimiento de nosotros mismos, para vivir más de lo que hubiéramos podido siendo nosotros mismos.
Por otra parte, ahora que pienso, hay vidas reales que nada tienen que envidiar a la más extravagante de las vidas de ficción. Pero incluso estas están llenas de paja aburridas.
Bueno, para eso está el montaje, ¿No, Olaf?

1 comentario:

Insanus dijo...

Dios está en las películas, tío, en la música, y hasta en los videojuegos, :).

En El funeral, de Abel Ferrara, uno de los protas le dice muy serio a su mejor amigo: "¿Crees que la vida tendría sentido sin el cine?". jajjaj, me encanta.

Ah, por supuesto, el air guitar y cantar con un boli como micro, y vitorearse uno mismo y guiñar a groupies imaginarias, ¡es sanísimo!XD.

Yo quiero ser de viejo como Michael Caine en Hijos de los hombres: copia y pega, plz.

http://www.youtube.com/watch?v=_S3jk7o4MtU