martes, 26 de enero de 2010

LAS PAJAS

Hoy voy a hablar de las pajas. De hecho, siendo como son , algo con tantas propiedades beneficiosas, no ya para el indivíduo, sino para la sociedad, me parece increíble que no lo haya hecho ya.

Recuerdo mi primera paja. Fue bastante tarde, en octavo de EGB. Recuerdo que pensé, ajá, así que era esto. Por eso tanto revuelo. En aquella época, hace 19 años, dios mío, todo el mundo en clase andaba comentando lo mismo y a mí me empezó a picar el gusanillo, nunca mejor dicho.
Entonces pasé por la época del descubrimiento. Es lo mismo que cuando descubres un grupo nuevo: lo terminas quemando. No importa las veces que lo hayas hecho, no paras de escucharlo una y otra vez. Intentabas apoyarte en distintos soportes para hacerlo: vídeo, cassete,incluso alguna que otra revista de música, robada, pues no tienes edad para comprarla.
Todo el mundo sabe que la música amansa a las fieras. Es relajante.
Las pajas. Que grandes momentos. Que baratos y que despreocupados. Cuando alguien se la casca hay menos maldad en el mundo. Si hay algo parecido al Karma, le vienen bien las pajas.
Las pajas, al contrario de lo que puede parecer, al marjen de los beneficios evidentes directos, tiene algunos colaterales, que no está de más recordar.
Para empezar es un tema de conversación recurrente en mi pandilla. Mi pandilla es extraña. Hay ingenieros en telecomunicaciones, industriales, filólogos ingleses, químicos, gente con estudios de la mas variada índole y condición, jugadores de poker profesionales, hasta policías. Tenemos una media de 30 años. De vez en cuando, siempre sale el tema de las pajas. Cualquiera que nos oyera desde otra habitación diría que somos adolescentes de 15 años. Lo cual me hace reflexionar sobre la madurez. He llegado a la conclusión de que la definición de madurez debería cambiar según la época vivida. Tampoco es un valor absoluto. Se puede ser maduro para algunas cosas y un botarate para otras. Los hay, los he visto, de hecho, casi todos mis amigos son así. Total, a lo que iba. Que siempre sale alguien, en algún momento, diciendo: "Fulanito, cuantas". Así. Cuantas. La palabra ni siquiera es pregunta por que el que la dice sabe que la respuesta es siempre un número. Entonces depende de quien responda hay más risas o menos. Pero siempre hay risas, es un ritual de investigación, de exageración y de comparación. Claro. Suspiras aliviado porque tu número, esa media tan entrañable de sacar seguramente semanal, es mucho más baja que la de otros.
Siempre hay dos o tres colegas que se disputan el trono de pajero del reino. Aunque sospecho que exgeran con tal de levantar unas risas. O no, me sé de uno... Fardar de hacerse pajas es lo más inmaduro que se me ocurre. Cuando empezamos a hablar de eso, es como si retrocediéramos en el tiempo y nos hubiéramos saltado la fase de tener relaciones con el sexo opuesto, o con otra persona, ahora que da más igual paella que arroz negro.
Pues a lo mejor deberíamos haber seguido así. Mas pajas, menos problemas. Para empezar, no puedes follar, prepararte un bocata de nocilla e irte con tus colegas a romper cristales de la fábrica abandonada. Hay algo que que no encaja entre follar y los bocatas de nocilla. Ni te pueden llamar al timbre y decir ahora bajo, mientras acabas. Cuando te relacionas con algo que no es tu mano y por lo tanto, habla, tienes que asistir a la interesante, novedosa y vitalizante conversación de almohada y, posiblemente, planear. No me refiero a la acción de extender las alas y aprovecharse de las corrientes de aire para mantenerte suspendido entre las nubes, que molaría, sino a trazar planes. Cuando lo único que te apetece es sobar (dormir) y/o fumarte un canuto y/o ver una peli de aventuras.
Por otra parte es absolutamente compatible, es más, incluso recomendable, cascártela aún teniendo pareja. Porque tú lo vales. Hay que practicar más el arte de la introspección y el ensimismamiento. A ver, tampoco es cuestión de que te la casques cuatro veces antes de una cena romántica, vas a estar necesitado de crema hidratante por haber tratado de descubir el fuego con tu palito como un Austrolopitecus Nauseabundus cualquiera, no. Hablo de no perder tu contacto contigo mismo, con tu presente. Cascártela es un ejercicio sanísimo del Aquí y Ahora. A la vez, puedes viajar con y donde quieras. Estar presente, consciente de ti mismo, es gimnasia espiritual totalmente recomendable. Claro que hay muchas formas de estar presente, todas, si eres un iluimando, pero el onanismo sano y normal es una forma la mar de divertida. Onanismo sano y normal es áquel que no controla tus pensamientos ni tus acciones, es decir, tu vida. Que hay peña por ahí que está muy mal.
Las pajas han ido unidas toda la vida a la religión en una lucha constante y despiadada entre las fuerzas del bien y del mal. Afortunadamente las del bien ganaron y ahora todo el mundo se la casca sin remordimientos. Ahora no tanto, pero antes, buah, te pasaban de cosas por cascártela que no veas. Te quedabas ciego, dejabas de crecer, te meabas en la cama, estabas poseído por satán (lo cual hace del pajote un extraño, esotérico y retorcido ejercicio homosexual-zoofílico, si atendemos a la imaginería cristiana sobre el diablo)En fin, que las siete plagas de egipto caerían sobre tí al cascártela. Supongo que los jóvenes de antaño tuvieron que sufrir mucha culpabilidad y remordimiento entre paja y paja. Lo cual no quita se que la cascaran igual. Lo del pecado y las desgracias se irían dando cuenta de que de no pasaba nada con los años y que los curas eran, por decirlo de un modo amable, unos hijos de la gran puta. Si a mi me hubiera pasado todo lo que dicen los curas, hubiera sido el puto vegetal más salido del mundo. En mi época (que miedo da utilizar este tipo de frases) lo único que pasaba por hacerte feliz a ti mismo de vez en cuando, eran los granos. Invasivos y traidores, esperaban a salir en el peor sitio posible en el peor momento posible, normalmente antes del fin de semana. Eran las hormonas que habían salido todas a la vez de un encierro de 14 años, pero claro, era más divertido achacarlo a las pajas.
Hoy en día todo se ha naturalizado, gradias a Dios, jeje, y los chavales y no tan chavales, lo ven como lo que es: la válvula de escape que toda olla express necesita tener. Que levante el dedo quien piense en sus problemas mientras se las casca. ¿Nadie? Ya lo suponía. Además, todo el mundo sabe que hay que limpiar las tuberías de vez en cuando, purgarlas, renovar el material. El pescado, fresquito, sabe mejor. (Me temo que esta metáfora no ha sido muy afortunada).
Por último una pregunta: ¿Cúanto podría aguantar una persona sin limpiar los tanques? Es bien sabido que si no lo haces por voluntad propia (o ajena, pero lo haces) los fluídos acaban por aflorar en forma de pijama rojiblanco, al mas puro estilo Atletico de Madrid. No sé por qué pero el 90 % de los pijamas son granates. Y más tarde o más temprano, cuando tienes 14 años, acabas por ser del Atlético. Ah, esas madres, que diplomáticas, mirando siempre hacia otro lado. Simulando no saber lo que saben que saben. Un pacto de silencio de lo más práctico para ambas partes. Aunque a mi me hubiera gustado tener lo que tenía un amigo, una colección de revistas porno de su padre debajo del armario del baño, solo accesible y conocido por los miembros masculinos de la familia. Comunicación escrita es mejor que ninguna. Aunque, este tema, sensible como pocos, prefiero no haberlo hablado con mis padres. No me lo quiero ni imaginar.
"Javi, sabemos que tienes una edad en la que..." "Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhh"

Conclusión: las pajas molan. No son sustitutivo de nada. Son algo grande en si mismas. Follar es otra historia en plan dar y recibir que, evidentemente, es más intenso y placentero. Masturbarse es únicamente recibir. Las pajas son la comida basura del sexo, es decir, está buenísima. El retorno de la inversión es inmediato. Es amor propio, divertimento, relajación, tema de conversación.
¿Por qué esa acotación por edades? Sospecho que no está bien visto que un hombre de 40 se la casque, no lo va diciendo por ahí. Bueno yo ya voy teniendo la edad, 32, y si bien he disminuído la frecuencia y cantidad comparado con los 16 años, estoy bastante seguro que seguiré la pista de Kevin Spacy en American Beauty. Espero que ese no sea el mejor momento del día, porque vaya mierda de vida, sólo espero que sea un buen momento del día.


pd. A la izquierda, encuesta sobre el tema.

11 comentarios:

—fili dijo...

Vale a todo lode las pajas, pero lo de follar... podrías explicarlo mejor, porque te ha quedado una cosa simplona que no tiene nombre.

Yo antes de hacerlo pensaba que el placer de follar sería casi igual al de masturbarme, pero no. No, no, no.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

voy a revisarlo

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

Revisado.

Bah, paso de tocarlo, tampoco me centraba en ese tema. Obviamente, es distinto.

Un abrazo !!!!!!

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

y sin embargo...

anapedraza dijo...

¡Hola Javier!

¡JAAAAJA! oye, ¡qué has sido todo un descubrimiento! ahora mismo te agrego a mi lista de blogs favoritos para leerte con frecuencia.

¡Gracias por la visita!

Hay que hacerse pajas a diario, aunque luego heches quiquis, es muy bueno para la próstata.

MIGUEL

Insanus dijo...

Bueeenooo, las pajas. Yo soy tan repelente (o tan previsor), que me puse a escribir mis memorias al finalizar la veintena, por si la diñaba antes. Y en los capítulos de la adolescencia hay unas cuantas páginas dedicadas al tema que seguro te divertirán.

Además, probaremos los límites del cajetín de comentarios, que no sé si admite varios miles de palabras.

Luego vuelvo.

Anónimo dijo...

Me has dejado anodadado. Brutal. Maravillosamente divertido y certero.

Yo también oí decir que te crecía pelo en la palma de la mano... supongo que se le ocurrió a algún cura que no se lavaba después y se le quedaban los vellos púbicos pegados.


McFly.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

jajajajajaj, que bueno, seguro. El puto cura...

Mr. Lombreeze dijo...

Fue en 6º de EGB cuando un compañero preguntó en la primera clase de educación sexual que nos daban (ojo, en los Salesianos!), "qué era una paja?" y cuando contestaron me enteré de que yo me hacía pajas también.

Las pajas son uno de los temas de conversación entre treintañeros más habituales junto con el de las tías buenas. Efectivamente, no son sustitutivo de nada y son, por derecho propio, un concepto con entidad propia. Da igual que seas un gigoló y te tires a todo lo que se mueva, si no te la meneas te pierdes algo hermoso de la vida.
Joder, lo has bordado con esta entrada. Y por cierto, muy pocas películas se atreven a sacar a un tío normal, que no sea un tarado, de treintaymuchos, haciéndose una paja tan ricamente porque sí, porque le apetece. En American Beauty salía, sí, pero a fin de cuentas Kevin estaba jodido en su matrimonio. Pero en Juegos secretos el marido de Kate Winslet se la meneaba con una chica webcam porque le molaba el asunto. Y punto.
Es un tema tabú en el cine este que apuntas. Los tíos tenemos que quitarnos ese complejo de encima.

Anónimo dijo...

me voy a hacer una pensando en tu madre...

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

pues eres un jodido y triste degenerado.