lunes, 5 de abril de 2010

MARRUECO'S DREAM

Estoy sentado en la terraza de una casa a 3 km de Chaouen. Estoy en esa hora fría y serena que no pertenece a la noche ni al día. A lo lejos, el cielo empieza a clarear y la luz se derrama por las montañas como una leche etérea, dándole contornos a las cosas. El silencio es tan basto que puedo oír cada movimiento de mi cuerpo, el roce que hacen mis dedos contra el tabaco, el sonido rasgado del papel al romperse. Todo adquiere la forma de un ritual mil millones de veces repetido, pero esta vez estoy en el tejado de una casa de labranza, en mitad de un campo de marihuana recién plantado. La vida estalla a mi alrededor. El ritual, una pizca de eternidad disfrazada de repetición, me reconforta. Quemo el hachís y, por primera vez en mucho tiempo, lo veo y lo oigo hervir. Huele a magia, a antepasados árabes, a medicina oriental. Empiezo a temblar levemente mientras lío el cigarro y pienso en las personas que no están y que deberían estar ahí pero que por culpa del destino o el ego (acaso sean la misma cosa) no han venido. El sol no termina de levantarse por encima de las montañas, perezoso y tímido como una niña indolente, así que yo espero con el porro ya liado a que el sol se decida a acariciarme. Entonces sucede: el calor todavía húmedo del sol atravesando el rocío me abraza y me da cobijo, me enseña en todo su esplendor la danza de la vida. Yo me llevo el porro a los labios para sacrificarlo en un acto poético maravilloso: quemar para sentir. Hincho los pulmones de aire fresco y humo azulado y lo retengo, lo retengo, lo retengo. Bien mirado no los tengo hinchados, sino henchidos. Abajo, suenan las risas de mis amigos: ya se han despertado. Echo un último vistazo a mi alrededor, utilizo conscientemente todos mis sentidos: miro las montañas y los campos, miro el cielo. Huelo el aroma del porro y de la primavera que acaba de estallar. Toco la pequeña pared inacabada del tejado, mi pierna, mi cara. Saboreo una última calada. Oigo algunos ruidos familiares y algunos indescifrables. Bajo al encuentro de mis amigos.

Empieza el día en Chaouen.

5 comentarios:

JoHn CoBrA dijo...

Ahora la excusa es ir fumado para ser poeta, cualquier excusa es buena para ir de bohemio...

Anónimo dijo...

guau

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

Joder, que apestosa pesadilla. Debes tener el C.I. de una ladilla para ir poniendo siempre la misma mierda.

Un poco de imaginación, sólo te pido eso.

Gracias.

Clara dijo...

fumeta XDD

Insanus dijo...

Te leí un poco por FB, pero tecomento por aquí: a pasarlo en grande!

Javi, a ver si haces una entrada algún día sobre cómo va el asunto del hachís allí, si es legal plantarlo, si está mal o bien visto usarlo, los tipos, etc.Sería interesante. Yo vivo a escasos kilómetros (La Línea) y ni idea del tema.