lunes, 14 de junio de 2010

Trilogía de la lluvia y la llave

Una muestra de poesía pesimista. ¿La hago para canalizar el mal royo? Si, es eso, seguro.
1.

Puede que esta sea mi última memoria
cayendo a plomo
despedazándose.
Puede que me esté desi
nte
grando.
Bajo la lluvia
como una bengala acorralada
camino y pienso palabras que respondan.
Se me cae la mente
hay una música de huesos que no cesa.
Ya no soy aquel niño que corría
¿En que momento le di muerte?
Llueve suave, baja la noche
cayendo a plomo
despedazándose.


2.
Ayer llovía
el cielo estaba mas presente que de costumbre
era como un interrogante gris oscuro
como un animal salvaje y arrollador.
Ayer llovía
caían gotas llameantes de un tiempo imposible
Ahora hay un bosque de antenas
que sólo oigo gritar cuando no queda nada.
Están ahí
devastadas por el viento y los años
y ya no mandan sino ruinas a los televisores.

3.
Está lloviendo
(siempre está lloviendo)
Es como si el agua tuviera una urgencia terminante
definitiva.
Oigo a mi ventana recibir la tormenta
como una bendición inútil de serpientes transparentes
deslizándose,
mostrándome que no hay nada más complejo que una gota de agua.
Alguien ha llamado a la lluvia dentro de mis huesos
están desvaneciéndose
Ya sólo son el soporte de un racimo de venas heladas que florecen
y por eso no quiero jugar a la tragedia diaria de caminar hacia la nada
y por eso siempre me estoy buscando.
Cada día, a cada instante
escucho esa música que dice que hay que vivir a cualquier precio
Y el precio consiste en respirar a veces noches como esta.
es como si la oscuridad fuera un ácido espeso
una risa de cuervo
Por qué, si ayer la noche solo era hogar de grillos y silencio?
Voy a esperar
voy a dejar que pase este momento como pasa un tren
por la estación abandonada que es ahora mi cerebro
(ahora y solo ahora, en esta noche de helada incertidumbre).
Voy a dejarme caer
voy a dormir a la espera de un sol que me encuentre a la deriva.


4. LA LLAVE.
Un olor es una llave
el olor en la escalera de la comida de mi madre
el olor de una mujer que pasa por la calle y me recuerda a alguien
¿Qué amor, por Dios, a quién me recuerdas?
el olor a establo de cualquier pueblo que entonces es mi pueblo
el olor del primer sexo conquistado.
Es curioso como los olores se clavan en el corazón y luego duermen
o quizá sería mejor decir que se agazapan.
Pasa el tiempo y los va cubriendo un polvo de cosas vitales
comprar el pan
nadar en un río
volver a enamorarse.
Y un día
al girar una esquina
el corazón me despierta a lomos de un perfume
o cabalgando tierra mojada en la alameda
El olor activa una especie de nostalgia inconcreta
es portador de un revisionismo atroz y fantasmal
y entonces tengo ganas de gritar o correr
y es en ese instante cuando me doy cuenta de que no he hecho nada más que equivocarme.

2 comentarios:

Insanus dijo...

"Poesía" y "Pesimista", tela. Si te comento es porque soy uno de tus incondicionales, que lo sepas, jajjaj.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

:)

pues na, muchas gracias!!!


que lo sepas

kjajajajajja::::)))


Un abrazo!!!