domingo, 25 de julio de 2010

DESTARIFADOS


El día que Christopher Pin McElroy me dijo que si me iba a hacer un curso de Kitesurf con él a Tarifa dije que no. ¿Kitesurf? ¿Que cojones hago yo atado a una cometa de 9 metros con una tabla en los pies? Darme de ostias contra el mediterráneo. Pero luego pensé, a ver, es Tarifa, y no voy a estar los cinco días que dura el curso navegando. Habrán otras cosas, digo yo. Y las ha habido. Vaya que si las ha habido. Porque, hombre de voluntad voluble, fácil de convencer por naturaleza cuando se trata de ir de viaje a donde sea, dije que sí.
Me han pasado unas cuantas cosas ya, que raro. La principal y más graciosa, aunque mientras pasaba gracia, lo que se dice gracia, tuvo más bien poca. El curso de kite consiste en controlar la cometa. Los primeros dias en tierra. El primer dia la cometa entró en una zona de potencia máxima y me fui volando unos 3 metros. La reaccion instintiva es coger fuerte la barra, pero esto es lo que da potencia a la cosa. Es como apretar el acelerador a fondo si hay una pared enfrente de tu coche. Cuando la solté ya estaba volando. Consecuencia: revolcón y primer aviso del tipo, chaval, ándate con ojo.
El segundo día fue muy ténico porque no hizo mucho viento y hacer volar la cometa era difícil, pero estuvo bien, porque nos permitió experimentar esa peculiar y rara condición atmosferica Tarifeña, es decir, la calma chicha.
Por la noche la cosa se lió y acabamos Christóbal Gerardo (como se profundiza en las relaciones viajando, así se llama el condenado, según su DNI) y yo bañándones en gallumbos en la piscina de una disco.
El tercer día, amanecí preso de una agerrida, monstruosa y dolorosamente familiar resaca de tres mil pares de cojones. Me levanté (es un decir) y pude ver flotando delante de mí las terribles palabras que Dante escribiera en las puertas de su infierno: "Perder toda esperanza". En efecto, no podía ni moverme. Era una de esas resacas de nivel 5 en la escala de tornados, 9,9 en la de terremotos y 1.000.000 en la escala Rodrigo Ibarra para las resacas. Encima nos llama Lola (Rubia, aparato dental, tarifeña-germana, un poco tonta, falsa simpatía de RR.PP) y nos dice que a las 14:00 es la movida. Vegeto hasta la hora convenida y, hago de tripas corazón, de piernas confeti y de voluntad movimiento y me transporto hasta el coche en medio de una niebla de autocompasión y martilleo genuinamente asqueroso.
Milagro, una vez en el agua, el dolor desaparece, o se atenúa hasta casi ser imperceptible. Pero es que claro, cuando estás en alta mar porque el viento te ha metido hacia dentro hasta ver los pelos de la napia a un Marroquí en la costa del país vecino, la resaca te parece el menor de tus problemas. Y encima el instructor me había dicho media hora antes que hay tiburones. Y por la noche había visto una empresa de expediciones para avistar Orcas. Orcas. Ballenas asesinas. Y mi cometa hecha un puto lío de cables. Y el mar embravecido. Su puta madre. Me cago en Pin y en su invitación y en el Kite Surf y en Magallanes.
Total, que después de un rato pensando en Steven Spielberg vino una lancha motora a rescatarme con dos surfers con socarrona sonrisa en la geta. Alivio total.
No fue la última vez que vinieron a rescatarme...

Hoy empezamos con la tabla... madre mía.

3 comentarios:

Un Rayo de Sol... dijo...

Calma Chica

Esperando que el viento
doble tus ramas

que el nivel de las aguas
llegue a tu arena

esperando que el cielo
forme tu barro

y que a tus pies la tierra
se mueve sola

pueblo
estás quieto

cómo
no sabes

cómo no sabes
todavía

que eres el viento
la marca

que eres la lluvia
el terremoto.


Nunca había escuchado lo de la calma chica, y hoy, después de leer en tu blog lo he encontrado en un poema de Benedetti, igual tu lo hiciste a propósito. No es algo importante, pero es curioso.

OLAF dijo...

Ese surfer!!!! Mare meua!!!Estoy en el puto aeropuerto de Orly. 6 horas para coger el vuelo a Mayotte!!! Nuevas entradas en mi blog con muuucha literatura pero a ti eso te mola.

Besacos y avisaré mañana si he llegado sano y salvo.

Te quiero un montón.

fiona dijo...

Pues suena divertido...jajaj ;)