jueves, 11 de noviembre de 2010

RELATO ¿ENTENDIBLE?

Me gustaría que, quien lo leyera, me dijera si la paradoja temporal de este relato es fuerte, coherente y entendible. Gracias.

                                                         EL VIENTO DEL UNIVERSO.

A  todos los suicidas se les concede un último deseo antes de morir. Tienen una centésima de segundo para decidir y la mayoría se decanta por el “no quiero morir”.
Los demás deseos no tienen tiempo de formularse y los avariciosos tipo “quiero ser millonario y vivir de las rentas”,  o egoistas “quiero que ella me ame para siempre” pronto se pierden en los meandros del silencio y la nada.
Por eso, el cosmos entero debió coger aire sorprendido ante la elección del imprudente Salva: “Quiero ser inmortal”, había deseado. Nada más lo hizo se levantó del suelo, desorientado, y vio a un doble suyo. Aunque quizá sería más apropiado decir que era otro él. Parecía triste.

-Después de tantas eras esperando, de tanto vacío y silencio infinito-Dijo con una voz que parecía recoger toda la tristeza y toda la soledad del tiempo.-y no he llegado a la hora precisa.

Salva, que  era muy lógico, pensó que había tenido una alucinación.
Después de este extraordinario episodio, su vida cambió de manera radical .Poco a poco, inmortal como era, veía a  la gente  morir a su alrededor, pero eso a Salva no le importaba. Estaba feliz de tener lejos a la muerte. Pasaba desapercibido como una nube cualquiera del cielo. Nadie se fijaba en él y cuando lo hacía  Salva se iba con un pesar que desaparecía al cabo del tiempo. Y tiempo tenía de sobra.
Al principio se fijaba en como cambiaban las generaciones y luego el tiempo empezó a estirarse,  en vez de relojes usaba siglos y  Salva se fijó en los cambios más a gran escala, como los cambios de civilizaciones y la alternancia de glaciaciones y periodos cálidos. Vio crecer la selva donde antes sólo habitaban escorpiones y desiertos.
Pronto fue el ser vivo más anciano de la tierra y una extraña melancolía se apoderó de él durante siglos.
Un buen día decidió terminar con todo. Subió a lo alto de un volcán  y se tiró al rugido de lava que lo llamaba con un canto hipnótico e incandescente, pero su cuerpo no se deshizo en el plasma y se vio nadando en ese mar imposible. Fue entonces cuando sintió el miedo reptando por su espalda, furtivo, como una serpiente atroz y áspera. 
Empezó a caminar por el mundo sin dirección. No comía, no dormía, no respiraba. Sólo ponía un pie delante de otro. Atravesaba guerras, cordilleras, vírgenes, y siempre estaba en marcha. 
El ser humano murió reemplazado por otras criaturas y Salva tuvo que esconderse. Duraron mucho más que los humanos e inclusos los superaron en crueldad,  pero sabía que la nueva especie reinaría solo por un tiempo y fue prudente y esperó, y esperó, y esperó.
El Sol murió y la vida de la tierra con él. Se secaron los océanos y el planeta fue una roca árida y negra  en la que ningún ser vivo, excepto Salva,  ponía en ella su pensamiento. Al cabo de millones de años un meteoro gigantesco chocó con la gran roca muerta. Fue tan violento el choque que la pulverizó en una explosión de millones de megatones de potencia. Toda la galaxia se estremeció. Pero Salva estaba recompuesto en cuestión de segundos, si es que alguna vez había sufrido el más mínimo rasguño. Flotó a la deriva por la soledad del universo y conoció criaturas horrendas impensables y seres que habrían hecho destilar lágrimas de belleza tal que no existía medida astronómica capaz de dar la cara y calificarlos. Siempre se les acaba el tiempo y Salva los veía desaparecer como granos de polen llevados por el viento del universo. Vagó y observó y quizá se volvió loco, o quizá la mente dejó de ser un vehículo y se dejó llevar por el vacío, descansado en las eras, mecido en las estrellas.

Fuera ya de las orillas del tiempo Salva notó que el universo se contraía inexorablemente, como cualquier anciano, y previó el ciclo de las cosas y estuvo más allá del principio. Puede que entendiera, pues su mente, a estas alturas, era tan poderosa como el universo, o puede que no, pues su mente no existía. Salva vio al universo nacer de sí mismo y  vio otros universos cerca del suyo, independientes, sin nada descriptible en medio, nada que se pueda nombrar.  Deseó ir a explorar otro universo, pero primero tenía que completar otro ciclo en el suyo. Quería advertir a los humanos, quería explicarles, enseñarles, quería darles a entender todo lo que él sabía. Así que bostezó y un conglomerado de cuerpos celestes formó primero una galaxia y luego la tierra, tal como estaba previsto. Al cabo de un suspiro la vida campaba a sus anchas. Y en un pestañear, Salva vio nacer al hombre. Pronto fue a su ciudad a conocer a su otro Salva para advertirle, para decirle todo lo que había hecho mal, en todo lo que se había equivocado en la vida. Podía forjar su personalidad de otro modo, ser un triunfador orgulloso, un santo, un inventor confiado, podía decirle todos y cada uno de los secretos de la vida, incluso desvelarle su sentido. Ningún camino le llevaría ahora a la desesperación del vacío y el aire atravesado. Haría de su otro Yo, un prohombre, alguien que guiara a la humanidad en medio de la oscuridad y el desconcierto, un mesías, un Dios, pero este, verdadero.
Iba caminando sumido en sus pensamientos cuando  una sombra se apoderó de su perspectiva. Tuvo el tiempo justo para verse caer y estamparse contra el suelo. Deseó que estuviera muerto, pero en lugar de eso, lo vio levantarse desorientado y se lo quedó mirando, como preso de un hechizo o una alucinación.  De pronto, algo nació del recoveco más profundo y olvidado de su cerebro haciendo que su boca pronunciara unas palabras  perdidas hace eones.

-Después de tantas eras esperando, de tanto vacío y silencio infinito.-Dijo con una voz que parecía recoger toda la tristeza y toda la soledad del tiempo.- y no he llegado a la hora precisa.

5 comentarios:

Figolas dijo...

Es entendible pulgas, discutible pero entendible :-)

fiona dijo...

Se entiende, me gusta.

Un beso

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

gracias Figolas!!! ¿Como te va por gabacholandia?


Fiona, muchísimas gracias!

Un beso!

Figolas dijo...

Pues no ando mal, aprovechando que hoy no curro y llueve para ver Downtown Abbey... La putada es que no se puedan bajar los capitulos 5 6 y 7. De momento voy por el 2. Es increible esta serie. Y cuanto hijoputa suelto!!!

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

si, es buenísima. Están a años luz de nosotros, que flipamos con Aída.