lunes, 21 de febrero de 2011

QUE MAL ESTÁ LA GENTE

Todo el mundo que me haya visitado sabe que mi casa está en el culo del mundo. Se halla enclavada en la cima de una colina boscosa, a media hora en coche de Valencia. Sólo tengo unos cuantos chalets vecinos. Pues bien, hace escasos cinco minutos llaman a la puerta. Extranyo. Es la primera vez que oigo el timbre de mi casa, es el clásico ding dong, sólo que suena alto, muy alto. Me he asustado bastante, la verdad, porque a estas horas suelo hacer mi sesion de Yoga ibérico, también llamado siesta. Total, que salgo al porche y veo a un chaval de no más de 15 anyos, delgado, pelo corto, gafas redondas de pasta y un panyuelo palestino (seguramente fabricado en taiwan). El chaval me ha hecho dos preguntas un poco raras. La primera ha sido: Hola, ¿Tienes hora? Entro en casa, cojo el móvil, miro. Las 4:25.  Se la digo. Luego me dice, "oye, una pregunta: ¿Te la puedo chupar? He contestado un no rotundo y poderoso a la velocidad del rayo, tanto, que me he sorprendido a mi mismo. El chaval no ha dicho absolutamente nada más. Se ha ido por donde ha venido, camino abajo, con paso apresurado.  Joder, que mal está la penya. Vamos a ver, chaval, que puedo ser un psicópata descerebrado. Que no me conoces. ¿Que conyo haces pidiendo chupaditas? ¿No te han dicho tus padres que no se la chupes a desconocidos? Es que yo flipo. Por lo menos un poco de conversación antes, tantea el terreno, escucha un poco a ver si suena George Michael en la radio. Por otra parte se nota que no ves los documentales de la dos. Si quieres pescar truchos tienes que ir a su hábitat natural, es decir, los banyos de cualquier cine porno o los de alguna estación de autobuses de cualquier gran ciudad por la noche. Si lo que querías era evitar la sordidez de tales ecosistemas puedes ir a clubs de ambiente, que, aunque sordidos a su vez, muchos de ellos deben ser pulcros y aseados. Si lo que te mola son los pinos, los jilgueros y las pollas pues te lees el  Senyor de Los Anillos que hay naturaleza y material gay de primera. Pero no me cortes la bola así hombre. No me malinterpretes, has sido conciso y bastante educado. Bastante más que muchos testigos de heová, de hecho. Y creéme, has hecho bien en no traspasar la verja que delimita mi parcela, más que nada, porque una cosa es ver a un chaval gay y arrojado con pinta de friki desde las alturas de mi porche-fortaleza y otra es verte en la puerta de arriba. Entonces me habrías acojonado. Porque muchas veces las personas con pinta inofensiva son las que más miedo transmiten. Sobre todo si vives cerca de un bosque. Véase las ninyas de El Resplandor para más senyas.
En fin, que pelillos a la mar, pero no se te ocurra pasarte por aquí otra vez. Eres un disruptor de la realidad de tres pares de cojones. Y ya hago malabares para conservar una razonable paz mental en mi vida, para que vengan ninyos con gafas de pasta redondas y me pidan ser amamantados.
En fin. 

4 comentarios:

fiona dijo...

Joder, no me lo creo, el sexo a domicilio llega hasta la montaña...jajajajaj

1besico!

Kuro dijo...

Cuanto daño ha hecho brokeback mountain!

kikae dijo...

jajajajajajajajajjajajajajaja
jajajajajajajajajaj

igual había perdido una apuesta jugando a la putra

Anónimo dijo...

igual el chaval reconoce a sus semejantes...