domingo, 5 de junio de 2011

HUELE A VERANO

Las espigas de las distintas yerbas que han crecido tras las insistentes lluvias de este año han empezado a dorarse anunciando el verano que llega tímido. Las noches empiezan a oler a primer beso, a asignaturas que recuperar en septiembre, a primeras cogorzas, a juegos entre sexos completamente inocentes pero absolutamente perturbadores. Desde luego, ese tipo de verano murió en algún momento, como las series que ponían. Entonces jamás pensamos que Michael Knight terminaría acabando sus aventuras gordo y en bañador, o que el Equipo A terminaría sin más. Poco nos importaba que la historia siempre fuera la misma, es más, ni siquiera nos dábamos cuenta, porque no había otra cosa. Al fin y al cabo todos los veranos eran iguales también.
Recuerdo mi Casi Primer Beso. Era una chica de unos 14 años, toda ricitos y después de haber jugado al mítico juego playero por antonomasia "yo nunca he" no sé por qué* me quedé a solas con ella entre las dunas. Noche de verano... dunas... ella y yo solos... bajón de azúcar. Toma ya. Resultó ser diabética, la egoísta, y justo cuando iba a darle el primer beso de mi vida, me hizo La Cobra versión complicaciones médicas 5.0,  se me desploma, la cabrona, y al final, en vez de mis labios lo que se llevó a la boca fue un cucurucho de chocolate. Fue una primera, valiosa y nunca aprendida lección acerca de lo complicado, por no decir insondable que puede llegar a ser el ígnoto mundo de la mujer. Quique, ¿Recuerdas su nombre?
Ahora el verano ya no es un rito iniciático, es un periodo de tiempo caluroso con unos días de vacaciones.
¿A que coño ha venido todo esto, ahora que pienso? Ah si, me he dado cuenta mientras esperaba a la grúa (esa es otra historia) de que hay mogollón de novedades en mi jardín. Granadas, voy a tener un huevo, ya están gorditas. Higos, con dos higueras gigantescas voy a tener para dar a y vender. Uva, he contado ya diez racimos en la parra de al lado del gallinero. Los olivos ya empiezan a tener olivas. Tengo un árbol que todavía no sé que es pero tiene frutos y es espinoso.  Ya veremos. Y almendras. También tengo tomates, berenjenas, pepino, calabacín y sandía. Ah y el limonero. Pero volvamos al tema de la mujer y el verano, que es mucho más interesante que un montón de vegetales.
¿Recordáis? Pandillas contra pandillas. Madrileños contra residentes todo el año. La playa por la mañana y la piscina de la urbanización por la tarde. Todas las noches salir a la disco. Todas. No éramos mayores de edad y ya íbamos a la disco y fumábamos los primeros pitis. ¿Y que? Nosotros, los del 77, procedemos de una época en la que nos podíamos subir 17 en un Seat 137, en la que se fumaba en la sala de espera de urgencias, en la que se el kioskero te pegaba una colleja si hacía falta. Por supuesto, no existía la palabra Light. O no era muy visible. Tabaco light, puede. Coca Cola Light, también. Pero jamás disco light, ¿Que coño es eso? Si bien es cierto que viví los primeros compases de la disco light, pronto quedó claro que ir a una discoteca y no poder beberte un Vodka con limón, muerto de asco, aparentando que te gustaba, no era lo mismo. Así pues, también pertenezco a la generación de bebida y tabaco fácil.
Mi primer beso fue en Campanillos, un disco pub mítico de la playa, con terraza y billar que era el centro del mundo en esas noches de aprendizaje. Era la jodida universidad. En el verano de 1991, una noche cálida de julio, mientras sonaba Loosing my religion, dí y recibí mi primer beso. ¿Sabéis cuando estáis nerviosos aún sabiendo que no pasa nada, que todo va a ir bien? Como cuando te registra la poli y, milagro, no llevas porros encima. Te pones nervioso igual. Pues ese beso estaba cantado. Había escuchado a Ana (de ella si recuerdo su nombre) decirle a una amiga suya que yo le gustaba. (Jajajaja, como molan esas mierdas, a eso me refiero con el Verano) así que sabía que no me iba a hacer la cobra. Pero nunca estás 100% seguro... ¿Y si..? Bueno,  ese  ¿Y si...? cobarde e inseguro me acompañaría muchas veces el resto de mi vida.
La verdad es que no recuerdo mucho el beso en sí. Recuerdo que era una noche de julio y que todo era increíble (casi todo, todavía tenía que aprobar 6 para pasar de curso). Los hits del verano eran, además del que sonaba cuando besaba a aquella pecosa rubia, "Así me gusta a mí" de Chimo Bayo, Self steem de Offspring y "Chiquilla" de Seguridad Social.
Recuerdo que volví a casa de mi primo revolucionado, excitado, exultante. Era como un explorador delante del mapa del tesoro. Todavía no lo había alcanzado y había que recorrer mucho camino con multitud de peligro (entonces no sabía cuaaaaaaaanto peligro). Pero quería seguir explorando. Vaya si quería.
En fin, ahora ya no se ven las espigas del verano, es de noche en el chalet que habito y los alrededores se rinden ya a los ruidos nocturnos. Pronto recorrerán las ratas los senderos del cielo. Curiosos bichos, los murciélagos. También volaban en el frontón del pueblo de mi padre, a donde íbamos en agosto y dónde las dunas de la playa se sustituían por el pajero, habitaciones llenas de sacos llenos de paja donde la gente de las peñas bebía, charlaba, escuchaba el último éxito heavy metal y bueno, hacía otras cosas. Pero esa es otra historia  y ya he escrito demasiado.
Gracias por llegar hasta aquí.



*(No sé por qué pero lo intuyo. Se trataría de una sutil maniobra maquiavélica como una frase en plan "Chicos, ¿No habéis dicho antes que os queríais bañar por la noche?" "No no, a mi no me apetece".)

2 comentarios:

kikae dijo...

Estefanía!!

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

diossssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssssss!!!!!

Leer ese nombre ha sido como recibir un mazazo con un Rolex gigante en toda la mollera...

Tiempo... que hijo de puta escurridizo.

Gracias kike, un abrazo tio!