sábado, 18 de junio de 2011

RESPUESTA A SU PEDANTE MAJESTAD


Tengo que admitir que hubo un tiempo en el que te admiraba No te conocía de la tele ni de tus artículos, tan sólo de unos cuantos libros. Entre ellos, El camino del corazón. Te perdonaba el estilo pedante a cambio de tu sabiduría. Pero poco a poco, con el paso de los años, he visto "actuaciones" tuyas en la tele y he leído artículos de opinión  que me han dado vergüenza por su contenido retrógrado y su histriónica pedantería, que no es más que un aburrido y mal entendido fuego de artificio. Si fueras buen escritor sabrías que el adjetivo, cuando no da vida, mata. Y que la repetición duerme. Pero lo que más me jode de ti es una característica tan alejada del hombre verdaderamente sabio: la soberbia. Tus artículos la destilan por los cuatro costados. El último, escrito al más puro estilo Jimenez Losantos, es una sarta de gilipolleces e insultos tan, tan, tan chabacano (aunque disfrazado con datos super cultos chachis que te cagas) que cuesta creer que haya sido escrito para otra causa que no sea la de aparecer en Twitter como un idiota.
Tío, puedes insultar a quien quieras, pero llamar a Punset tartufo de sacristía te convierte automáticamente en un soberano idiota, un bufón atragantado y rebuznador tontiloco (por poner insultos pedantes rimbombantes que no quede).
Por otra parte la calidad artística, humana y ética de Jose Luis Sampedro, por poner un ejemplo de esos que tú llamas terroristas morales, es gargantuesca (algo así con un dinosaurio de grande) comparada con la tuya. ¿Por qué hablas de moral y no de ética? Cada vez te pareces más a los curas que tanto criticas. Sé que esto no te va a sonar muy razonable, y que, como gnóstico declarado,no me lo pasarás por alto, pero ¿Sabes cuando estás con alguien dos minutos y "notas" que es una buena persona? 
Sólo tengo que comparar tu mirada con la suya para saber la calidad de ambos. Él sonríe de verdad. Tú sólo enseñas media sonrisa.  Él ya le daba clases de economía a Losantos, tu amiguete, cuando ambos erais jóvenes miembros radicales del partido comunista de cuyo seno os catapultasteis ambos al otro extremo. A eso tú lo llamas en tu artículo cambio evolutivo. Yo lo llamo falso cambio involutivo.
Sánchez Dragó, hoy he visto confirmado cómo un saber enciclopédico puede estar al servicio de la estupidez.
Gracias por la lección.

4 comentarios:

Lunien dijo...

Siempre he tenido sentimientos enfrentados hacia este hombre. Por un lado me encanta su "independencia" ideológica, su impermeabilidad con respecto a lo que está de moda, sobre todo en lo que a ética y política se refiere (sin olvidar que ahora el liberalismo económico -que no filosófico, a ver si se enteran ya los del PP- también marca tendencia).
Sin embargo, no soporto ni su aznarismo ni sus maleducadas contradicciones; rechinamientos que van desde el budismo y los toros hasta el conservadurismo y Nietzsche (aquel gran conservador y anti-revolucionario).
Con su estilo literario no me meto, porque escribir, nos guste o no, escribe muy bien.
Dicho esto, decir que su columnismo me gusta. Y no porque esté de acuerdo con lo que dice (que no suelo estarlo), sino porque me hace pensar y eso me gusta. No me ocurre lo mismo con Losantos, por ejemplo, que me da risa.
Me quedo con una cita buenísima: "la libertad es incompatible con la igualdad". Como dije, me da mucho que pensar.
¡Saludodits!

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

esa frase es una de las pocas cosas que hay que rascar en su artículo. Pero como todo radical se olvida de algunos matices entre el blanco y el negro. ¿Por qué escoger entre libertad e igualdad? ¿Por qué no un equilibrio justo entre ambos? Nadie está pidiendo libertad absoluta, sino un poco más de justicia social.
Por otra parte, se puede ser independiente ideológicamente hablando y no ser un faltón de la hostia. La soberbia para las estrellas del rock.

Lunien dijo...

Tienes razón. Ya hace tiempo que vengo pensando que en política, como en todo, quizá la clave esté en eso: en "equilibrio".
Personalmente prefiero contribuir a él desde uno de los extremos. Además, así puedo permitirme ser un poco radical y, por qué no, un poco soberbio. ¡Rock & Roll!

bolibolias dijo...

Este tipejo, del que en un momento sentí cierta admiración, no es sino un bocazas. Cierto es que envuelve con su verborrea, pero todos son fuegos de artificio. El que va por la vida de pseudomístico oriental, no es sino un pobrecito adorador del becerro de oro.
Hace unas fechas tuve ocasión de decírselo resumido y edulcorado en la feria del libro de Madrid.
Se quedó impasible, con la media sonrisa de gilipollas que tiene.