viernes, 17 de junio de 2011

TRISTEZA.

El otro día fui a cenar con unos amigos. Estaba siendo una cena agradable. Siempre mola hablar de política si todo el mundo está más o menos de acuerdo. Sino también, pero no cenando porque puede llegar a amargarse un buen manjar. El caso es que estábamos poniendo a parir a los políticos, expresando ideas, intercambiando opiniones acerca de como podría funcionar una democracia más participativa. En una cosa estábamos de acuerdo: los políticos actuales están al servicio de los mercados y los banca privada.  La economía entera Pues bien, en medio de esa energía se me ocurrió preguntar a un amigo de toda la vida si iba a ir a la manifestación. ¿Cuando es? Me preguntó. Y antes de que yo dijera "el domingo",  ya sabía la respuesta. "Depende de cómo acabe el sábado" me dijo. 

3 comentarios:

Lunien dijo...

Personalmente creo que cada cual es libre de manifestarse o no hacerlo según sus prioridades. Juzgar a alguien por no hacerlo y pensar que es un "mal ciudadano" o un "esclavo" es caer en una especia de sectarismo. A mí, por ejemplo, no me gusta ir a las manifestaciones, lo que no quiere decir que no las apoye. ¿Debería ir? Quizá sí, pero eso lo decidiré yo si no es mucho pedir. Además, yo también hago cosas que creo que mucha gente debería hacer y que muchos de los "manifestantes" seguramente no hacen (¿leer a Unamuno por ejemplo?). Jamás se me ocurriría recriminarles nada por ello.
En fin, que no sé quién te dijo eso en la cena, pero perfectamente podría haber sido yo.
Por cierto, no sabes qué ganas tengo de ir a una mani contigo. :)

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

O me he expresado mal, o no has entendido bien mi artículo. Yo no me enfadé con mi amigo por que no fuera a la manifestación. Me hizo sentir triste. Y juzgar a las personas es, mal que nos pese, un mecanismo automático mezcla de nuestra naturaleza inteligente y ciertos convencionalismos sociales. Es como el subconsciente, o una parte de él, siempre actuando invisible.
Todas las personas hacemos cosas buenas y malas, no cabe duda.
Lo que yo quería resaltar en mi artículo no es el hecho de que alguien vaya o no a una manifestación. Es la incoherencia de alguien que antepone una noche de fiesta miles de veces vivida, a una extraordinaria oportunidad para cambiar las cosas que hace 5 minutos estaba criticando verdaderamente acalorado.
Como he dicho, el constatar tan en directo, lo difícil que nos resulta a veces actuar según pensamos, fue lo que me provocó esa tristeza.
saludodis.

Lunien dijo...

Entonces creo que te habías expresado bien y que yo te había entendido (nos hacemos mayores, ¿que no?)
A mí no me parece tan triste: los seres humanos somos así. Creo que esto nos lo hemos repetido el uno al otro mil veces pero... Nadie es 100% consecuente con sus principios (sobre todo los que se empeñan en serlo). Se trata de llevarlo con gracia, sin sofocos y sin penas.