sábado, 2 de julio de 2011

ABSURDO 2

DEDICADO A KIKE Y A ALVARITO. SUPERAD ESTO MAMONES.

José tenía cosas en la cabeza que no podía dejar de escapar: juegos de café, membranas, y alguna que otra caja de música transparente. Así que rodeó su cuero caba yudo de una finísima capa de tomate y  cortó el césped.
 Después de acabar con la vida de todos los Gnomos, salió a la calle no sin antes haber renunciado a la máxima condecoración que ofrecen las cucarachas de su piso una vez cada tres mil años, y claro, estaba triste y verde a la vez.
“Joder”, pensó, todo le pasa al vecino.
El vecino tienen seis orejas, doce oídos, dos caballos de hojalata, mil millones de kilómetros de venas y una taza de café hirviendo en la entrepierna. El vecino no es feliz. Hace un par de noches le robaron la cordura y  ahora es incapaz de hacer nudos.  Se pasa el día haciendo pompas de jabón catalana con la frente, atlética, que tiene.
 El vecino, una viscosa y rebotadora mañana de invierno, se enteró de dos cosas: los copos, generalmente, son de avena y todo, todo, todo son representaciones vibratorias en una dimensión que no podemos ver porque no tenemos la suficiente fe en Espinete, ese lagarto de Lousiana, asqueroso y yonki, que un día decidió pintarse de rosa y triunfar en la tele, degradado a puerco. 
A veces, el universo tiene la edad suficiente para que se den las mayores coincidencias casi satánicas. El vecino de José y José se conocieron, por ejemplo, en un simposium de física para tostadas. Fueron los únicos que se rieron cuando el conferenciante, que estaba esnifando mantequilla y clavos de primera calidad mientras hablaba, soltó el viejo chiste de cual era la orientación spin de ET y luego salió cagando leches de ahí dejando un rastro de vacas  bastante aparatoso. Fue precioso: gente alunizando, alucinando, azuleando. Que gozada de paellas, de verdad.
Ahí estaban José y su vecino, riendo, ordeñando, soñando con una vida un poco menos alegre pero con más sexo que el que estaban teniendo con sus respectivos koalas. Porque, joder, esos  bichos no eran vacas, eran unos jodidos koalas de aspecto misteriosos y perturbador, como de, jaja,  somos muy monos, tenemos el pelo super super suave, pero vamos a someter a la esclavitud a todo la puta humanidad. De eso tiene cara un Koala.  Sino fijaros en Ronklinpin, el famoso Koala reversible. Ronklinpin vivía en su bosque de eucaliptos todo el día jugando a la play y comiendo chicles de tortilla ,o sea, era más infeliz que el director del Plan Nacional sobre Drogas en una Rave o en un testículo griego. Hasta que se cansó. No se como lo hizo el muy vago hijo de puta pero, se cansó de todo y se dio la vuelta. De ahí el nombre. Ronkinplin, ¿lo pillas?
José tampoco.

3 comentarios:

kikae dijo...

jejejeje estás fatal javier! a ver si tengo tiempo y hago yo uno...

ALV dijo...

Un díscolo-fón se plantó en marte en un santiamén sin parecerle eso ni fú ni fá si no más bien do. Qué de antonomasias se le ocurrían en ese momento pero en lugar de jugar a ser Anacreonte se giró 36,8 grados excelsior y apuntando a la luna se tiro un pedete. Sorprendido del olor a puta mierda pensó en arquímedes y en como le tenían que cantar los pinrreles cuando de repente, apareció un ewok y estaba guti comiendole los cojones por debajo del culo. FÍN.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

plas plas plas plas plas