sábado, 6 de agosto de 2011

CARTA AL PAPA

Querido Papa, ¿como estás? Yo bien, espero que tu también.  Como ves he querido empezar esta carta de un modo un tanto anticuada e infantil, como el catolicismo. Pero no te escribo esta misiva para meterme con tu religión y, créeme, es bien fácil y efectivo hacerlo, una de las maneras de hacer reír más constructivas que conozco. Te escribo, decía, para hacerte ver algunas cosas con las que no estoy de acuerdo en relación a las Jornadas Mundiales de la Juventud. Primero, están mal llamadas, las jornaditas. Deberían llamarse las Jornadas Mundiales de la Juventud Católica, O Jornadas Mundiales de Jóvenes Que No Han Estado Jamás En Un Concierto Como Dios Manda.. O Jornadas Mundiales de Jóvenes que Creen que Su Pareja es Virgen.  Pero no Jornadas Mundiales de la Juventud. Es un sesgo cognitivo bastante gigantesco meter a todas las sensibilidades de la juventud en su evento. Porque no creo que vayan muchas Jovenes Lesbianas Amigas del Pepino y tampoco los Jóvenes Nigromantes Por un Mundo más Oscuro. Esa una.
Otra cosa que no me gusta mucho es que los españoles, en general, contribuyan con sus impuestos al viajecito en cuestión. Ustedes no se cansan de repetir que lo pagan los peregrinos de su bolsillo. Pues peor me lo pone, porque del ayuntamiento de madrid reciben 10.000.000 (he creído que ponerlo así era más exacto, no sé por qué), a parte de los distinto espacios públicos como polideportivos, colegios  y distintas instalaciones que os cede la ciudad. Tengo entendido que por una entrada al festival  (ejem) cobráis 18 euros. Si todo lo tenéis gratis... cobrar me parece un poco indecente, ¿no? Más que nada porque el estado os da diez mil millones de euros de sus presupuestos cada año.
Si a pesar de eso insistes en pensar que el viaje no lo paga nuestro estado aconfesional intenta decirle a los 10.000 efectivos de policía y guardias civiles que van a estar vigilando la seguridad del festival que ese día trabajen gratis. Diles que lo hagan por Dios, a ver si quieren.  Me temo que hoy, señor Papa, cada vez menos gente cree en Dios y más en su nómina. Es así.
Leo en un artículo de ATTAC (deberías visitar esa página, Papa, está llena de demonios a los que echar el guante) que su país es uno de los pocos (países normales, con estructuras sociales y de gobierno funcionales) que no ha ratificado La Carta Universal de los Derechos Humanos.  No me extraña. Con la que está cayendo en el cuerno de África en este preciso momento y ustedes gastando el dinero de esta forma un tanto, ¿como decirlo? sonrojante, altanera, chulesca, banal... Me pregunto cuantos niños podrían ustedes salvar con todo ese dinero.
Ya sé que nosotros, los no creyentes también podríamos hacerlo. Pero vosotros más. Os hacéis llamar Cristianos. No creo que os tenga que recordar lo que pregonó cristo en sus discursos. Pero lo más importante es que sus actos los complementaban.  Me temo que si Cristo levantara la cabeza le explotaría, directamente.
Si, ya sé que tenéis misiones ayudando por todo lo largo y ancho del mundo. Y habéis salvado muchas vidas. De acuerdo. Bien hecho. Aunque hay un pero... vidas a cambio de almas. Evangelizasteis a cambio de hospitales... lo seguís haciendo. Ya me dirás, Papa, que coño pinta un negro de mitad de áfrica adorando a Cristo. Que queréis que os diga. Pero este es otro debate. Interesante, sin duda. No logro entender como buenas personas están en el seno de un monstruo tan nocivo para la humanidad como es y ha sido la iglesia católica.
Yo flipo cuando se celebran unas jornadas de estas. ¿De dónde sale la peña? Es como ver una de esas pelis que tanto deben gustarles, Los Diez Mandamientos, o La historia más grande jamás contada. Uno de esos peplums, con mogollón de extras. Coño, debería ir con una cámara y grabar unos cuantos planos generales, nunca se sabe cuando los puedes necesitar.Aunque no sé si podría resistirlo. Sería como estar en una discoteca donde sólo ponen operación triunfo. O sea, tendría que ponerme hasta el culo para resistir más de media hora seguida. Claro que ya no voy a discotecas. Así que tampoco iré a tus jornadas, Papa.
En fin, que su religión no me molesta en absoluto,  excepto cuando me hace actuar de modo extraño (sospecho que ciertos estados emocionales relativos al remordimiento y la culpa son, precisamente, su culpa) y cuando veo a gente  haciendo el idiota. Como ya no voy a misa, sólo la veo en la tele. Y la verdad es que las JMJ (ese márketing ahí, me pregunto cuanto os habrá costado) están saliendo hasta en la sopa.
Menos mal que el 90% de los católicos de este país se declara no practicante, que si no...
Bueno, Papa, espero que mi carta le haya hecho reflexionar y pasarse al lado bueno de la fuerza. Toda persona con dos dedos de frente sabe lo que usted guarda en el congelador: Helado Oscuro.


1 comentario:

Lunien dijo...

Hacer reflexionar -profundamente- a un religioso sobre su religión es como decirle a un enamorado que no se trata del amor de su vida.
Me ha gustado mucho el texto. Sigue así.