miércoles, 21 de septiembre de 2011

EL VIOLINISTA TRAMPOSO

El diablo compró el alma del violinista.

Cuando vino a cobrársela en su lecho de muerte, después de una vida llena de éxitos, el violinista le mostró su violín.

-¿Que me enseñas, desgraciado?-dijo el diablo con una voz mucho más profunda que el espacio y mucho más vieja que el tiempo.

-Entre el cielo y la tierra está mi alma.-dijo el violinista señalando el anverso y el reverso del violín.

Entonces estrelló el Stradivarius contra la pared con las últimas fuerzas que le quedaban. De entre los resonantes cascotes, el violinista cogió una pequeña pieza de madera, llamada alma, que se encontraba en el interior del violín.

-El alma. Aquí la tienes.

-No me refería a esa, mentecato.

-Yo sí. El contrato fue verbal.

El diablo se quedó pensativo un momento y salió volando por la ventana. Chilló tan fuerte que todas las aves en cien kilómetros a la redonda cayeron desplomadas y todas las nubes, sin excepción, lloraron su agua.

El violinista se recostó, tranquilo y sonriente, sobre su lecho de muerte.

-Vaya-dijo- ha picado.

2 comentarios:

Insanus dijo...

Es tuyo? Muy bien, ¿eh? Muy bien. Si es tuyo, permíteme un consejo: desarróllalo, conviértelo en un cuento de varias páginas y ve amontonándolos. Y cuando tengas bastantes, librito al canto.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

Si insanus, es mío. Gracias por el piropo! Si, puede que lo desarrolle.

Gracias por pasarte!!!