jueves, 1 de septiembre de 2011

LA CALMA Y LA TORMENTA

Quisiera poder escribirte la carta de amor definitiva
la transcripción exacta de mi sangre en luminosas letras.
Si,
sería genial que en lugar de tu pantalla
la tinta desdibujara a la lluvia y su tragedia.
Tú te mereces papel y pluma
corazón y tierra
un reloj perezoso que no derrame el tiempo cuando quiera.
Supongo que lo sabes
sabes que somos dos territorios condenados a una cierta erosión retrospectiva
expuestos al surrealismo providencial de la lluvia
sometidos a las cicatrices que nos tatúan algunas veces
palabras que brillan como rayos.
Pero habrá calma 
y  una pradera para que descansemos lejos de cualquier laberinto
para que podamos excretar todas las serpientes
para darnos besos  tan sencillos como cualquier brisa 
y al fondo, frente a una alameda, 
una vieja casa de madera noble nos abrirá la puerta
y tendrá chimenea
y haremos un buen fuego para que nunca se consuman ciertas brasas
para que brille el rojo en la penumbra
como presagio irrenunciable de la calma y la tormenta.



2 comentarios:

Anónimo dijo...

lo mejor que he leido en mucho, mucho tiempo...increible javiersito.

Anónimo dijo...

Que pasote! Eres escritor?