martes, 25 de octubre de 2011

LO QUE SE HA PERDIDO PARA SIEMPRE.

Estoy buceando en las procelosas aguas ochenteras y, con ayuda de internet, he recordado algunas costumbres ochenteras que han caído en desuso,  exactamente igual que algunas expresiones. Por ejemplo, tu madre ya no te podrá preguntar como se programa el vídeo jamás y tu no tendrás que hacer como que lo sabes y que ha sido una error grabar el anuncio de tenemos una chica en la oficina que se llama Farala y es divina.. Hemos dejado de rebobinar las cintas antes de devolverlas al video club, aunque sospecho que no todo el mundo lo hacía. Otra cosa que no pasa es que no puedes llamar a un colega y que te diga una voz "¿Padre o hijo?" porque ahora llamamos al móvil, directamente. Ya no podremos joder la cinta de Mocedades de nuestros padres poniéndoles un celo en los agujeritos. Ya no compramos TDK de 120, ni de 90. No ponemos la segunda canción de la cara B. Hoy sabemos que el Beta era una apuesta perdedora y gracias a nuestras madres somos conscientes de la unidad de tiempo más corta del universo, el segundo de las vitaminas, que es el tiempo que tarda un zumo en perder las vitaminas desde que se exprime.  Hoy también sabemos que lo de la mancha en la piscina cuando te meabas fue una de las mejores y más productivas leyendas urbanas, y que, en realidad, cuando no miraban los padres, nos bañábamos igual antes de dos horas y la digestión que se jodiera.  Tampoco volveremos jamás a cartearnos con amigos o amores del verano, ni dibujaremos cosas en los remites de las cartas.  Joder. Parece todo un poco jurásico, ¿no? Madre mía. Cuanto más viejo me hago, más rápido pasa el tiempo. ¿No es perverso?

6 comentarios:

Insanus dijo...

Las cartas es lo más anacrónico, ¿verdad? Yo me escribí con un colega de la mili durante años. Y fue alucinante. Las tres primeras cartas no pasaban de un par de folios y eran sosas de necesidad, saludos, frases hechas, alguna anecdota compartida y "cuídate" y tal. A medida que nos enfrascábamos en réplicas y contrarréplicas, se iban sumando más folios. Luego decidimos que debían tener secciones fijas, como novedades en el tema amoroso (muy importante), pelis vistas, libros leídos, etc, y nos pusimos como norma que las réplicas no se llevaran más de la mitad de los folios. Meses después teníamos que certificar sobres acolchados con más de 100 folios dentro. A mano, a Pilot negro. En cierta ocasión camuflé mil pelas y nadie de Correos la mangó. Con esas mil pelas él me compró 3 libros en una librería de segunda mano (que no existían en mi pueblo). También intercambiábamos libros. Esta relación epistolar duró desde 1993 hasta 1997. Tal y como empezamos, acabó. Pero conservo todas las cartas. Me pregunto cómo le irá al joío.

—fili dijo...

Qué pasada Insanus, nunca he tenido algo así.

Maria | GrowShop dijo...

Vaya, cuantas cosas deja el tiempo atrás, cosas que se recuerdan con añoranza, las cartas de la mili,el retorno de las vacaciones al cole, pero algo anecdotico, para el que lo haya conocido, los primeros ordenadores, que medecís del Spectrum 48k?? que cargaba los juegos de más de una hora y luego casi siempre fallaban al finalizar la carga, lo hacias mirando, sin mirar, estando en la habitación, sin estar, ajaja, muy buena la época que hemos dejado atrás.

Lunien dijo...

Yo lo que mas echo de menos de los ochenta es Nit d'erotisme. Asi he salido.

Lunien dijo...

Esperad, yo en los ochenta aun no me masturbaba... Queria decir de los noventa.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

jajajajajajjajaajaj