miércoles, 4 de enero de 2012

CAMINO POR LA CALLE

Camino por la calle y veo a las personas cargando bolsas, llevando abrigos, lanzando destellos a través de sus gafas relucientes, sus labios diamantinos. Las terrazas, cuando hay sol, se llenan del bullicio de nuestra calidez maleducada. Las calles lucen llenas de estímulos intermitentes, música clónica, niños cantando villancicos a los que, realmente, empiezo a odiar.  Paso por un kiosko y la única palabra que leo es CRISIS. Sigo caminando; la calzada parece un intestino a punto de reventar; los coches, en su mayoría conducidos únicamente por una persona, llenan de excrementos volátiles el aire de mi ciudad. Miro al cielo. Hace muchísimos años que se dejaron de ver las estrellas. Cada farola es un ultraje al sistema solar, que tanto hizo por nosotros en el pasado, orientándonos, desvelando secretos y dejándonos creencias y mitologías a lo largo y ancho del mundo.. Sigo caminando. ¿Crisis? ¿Que crisis? Hemos tenido demasiadas cosas, tenemos demasiadas cosas. Varios coches por familia, 3 televisores por casa, armarios llenos de ropa a cinco euros que no nos importa que las hayan confeccionado ángeles que nunca podrán sentirse bien, mp3, tdt, consolas, ordenadores, pda, tablets, smart phones... y estoy hablando sólo del silicio y el coltán. Es decir, para que nosotros vivamos así, alguien tenía que joderse, o sea, el resto del mundo. Podría hablar de la verdadera crisis que se avecina, la de recursos, con una nueva clase media mundial, estimada en 2.000.000 millones de nuevos robóticos consumidores, que, siguiendo el depravado, sicótico y anormal ejemplo occidental, se van a poner a consumir como si el mundo se acabara mañana. Y así será como no hagamos nada. Pero, ¿con que derecho moral les decimos que no hagan lo mismo que nosotros hicimos?
Mientras tanto se nos engaña diciendo que esto se va a arreglar. Pues ya me diréis como, si la producción se ha ido a cualquier parte, menos Europa, que es más cara. Háblale a un Indú del estado del bienestar, se creerá que es una galaxia lejana.

¿Crisis? Que va. Es otra cosa. Se está repartiendo mejor el pastel. Ahora el tercer mundo quiere una Play3.

¿No queríamos capitalismo? Pues aquí lo tenemos, pero de verdad.




No hay comentarios: