lunes, 12 de marzo de 2012

EL ALMA DEL VIOLINISTA

(Relato extendido de un micro relato publicado aquí anteriormente).


Jaime metió el violín en su funda todavía tembloroso y, aunque era pleno invierno y una espesa nevada caía sobre la ciudad, no temblaba de frío, sino de puro miedo. La habitación olía a flores frescas, como si la primavera hubiese estallado en ella y las paredes desconchadas se hubieran cubierto de césped recién cortado.  Los póstigos de madera del ventanal todavía golpeaban, a merced de los caprichos del viento, la fachada del antiguo caserón. Jaime miró al cielo nocturno. Allí, suspendido a cientos de metros sobre el suelo, flotaba un vacío con forma humana más oscuro que el propio cielo encapotado. Jaime no tenía ni idea de como lo había hecho pero, al cabo de un instante, la figura se había materializado, levitando junto a su ventana. La fragancia se intensificó. Los escasos transeúntes que recorrían la calle no parecían prestar atención a aquella insólita escena, arrebujados como estaban entre sus pensamientos y las ganas de llegar junto al hogar. Jaime notó el olor a espliego, a madreselva, a jazmín, a lavanda y a otras flores que no pudo identificar pero que le abrieron el corazón de par en par como una puerta hacia estancias olvidadas de su infancia en las montañas. Era realmente agradable. Aún así, consiguió desviar la atención del increíble sujeto que volaba frente a él para observar a un hombre alto, de aspecto imponente, que se había parado a encender un cigarro en plena carretera y miraba hacia la ventana donde se encontraban.

-Tranquilo, no te preocupes por él.- dijo  una voz profunda y grave, mucho más antigua que el tiempo.

Jaime miró al Diablo. Era hermoso. Su cara  inspiraba amor, atraía por su placidez y  benevolencia. Era uno de esos rostros que al verse inspiran paz y confianza, como si dijera, cuéntame lo que te pasa, que soy sabio y bueno. A Jaime le dieron ganas de posar su rostro sobre el de aquel ser.

Satanás escupió en gran cantidad algo negro y viscoso con aire despreocupado. Una voluta de humo negro comenzó a ascender recto, ajeno a las corrientes de aire,  desde el lugar donde había caído el esputo.

-Recuerda nuestro trato, Jaime.

Quería irse con él. Quería hacerle el amor, mejor dicho, quería ser follado por ese hombre. Quería... Hacía tanto tiempo...

-Oye, no te pases, Jaime. No estoy interesado en ese tipo de amor.

Jaime recordó horrorizado que el Diablo podía leer sus pensamientos. ¿Qué más podía hacer?

-Oh, ¡Muchísimas cosas! Ya verás, te encantará el infierno.

-¿El infierno? ¿Entonces existe?

-Por supuesto que existe, mentecato., estoy volando. De hecho, compraste un billete en primera clase hace 40 años.

-Pero... ¿Por qué yo?

-¿Y ahora lo preguntas? Estas cuestiones las debiste hacer cuando tuviste la oportunidad.

-Era joven. Tenía prisa. Amaba.

El diablo lo miró con gesto de impaciencia, como si tuviera muchas más cosas que hacer que cobrarse el alma de Jaime.

-Sólo suelo ofrecer mis servicios a personas desesperadas. Y los lamentos de tu corazón se oían  en todos los infiernos.

-¿Infiernos? ¿Hay más de uno?

-Casi tantos como personas. Cada desesperado tiene el suyo propio.

-Pero...

-Jaime, escúchame atentamente.- un halo de luz clara y dorada empezó a  rodear al diablo- Has sido el violinista más cotizado del mundo.
Has tenido el  amor más completo y dichoso de cuantos se hayan manifestado en toda la historia de la humanidad, el dinero ha llovido a tu alrededor y una salud de hierro  te ha brindado una vida larga y plena. Has vivido como has querido. Pero ha llegado el momento. Te mueres. Tienes que acompañarme.


-A sufrir durante toda la eternidad.

El Diablo dejó escapar la risotada que habría soltado una hiena a punto de devorar un cadáver putrefacto, pero al instante la corrigió y carraspeó un poco.

-Siempre lo mismo. Que no. Que en mi infierno no se sufre. Sólo nos preparamos para la guerra.  Rescatamos a gente de su propio infierno, como al que ibas a ir tu, y los adiestramos.

-¿Adiestrar? ¿Guerral? ¿De que estás hablando? ¿El infierno no es un lugar horrible?

-¿Te parezco horrible? Ya sé que los publicistas discípulos de Abraham me etiquetaron como la encarnación del Mal, pero no es más que eso, mala publicidad.  Diablo, Satán, Satanás, Ha Satán, Adversario, Obstáculo, Baal, Belial, en fín, montones de nombres. Casi todas las religiones me han dado uno. En realidad, sólo me dio por desobedecer a Dios, que era un déspota y no hacía más que leyes injustas. Me echaron de allí, del cielo, pero antes me llevé a unos cuantos de los míos. Ahora ando reclutando almas para la causa. Tu eres una de ellas.

Jaime estaba perplejo.

-¿Entonces toda la mitología judeocristiana es cierta?

-Chico, no te enteras. A ver. Hay un esqueleto. Esos somos nostros. Dios, Yo, nuestros ejércitos. Lo demás es accesorio. Publicidad, como he dicho. Las palabras como Cielo, Infierno, no son más que eso. Palabras. Tu mente humana no puede comprender lo que son esos lugares, aunque no se puede tampoco decir lugares. No hasta que mueras.

_¿Y cuando se librará la guerra?

-Llevamos miles de años enfrascados en ella. No puedo decir que sea divertido, la verdad, pero hay que derrocar a Dios. En caso contrario, el mundo tal como lo conoces perecerá.

-¿Cómo?

-Dios os creó como un arma contra mí. Os hizo débiles y advenedizos, propensos a fabricar vuestros propios infiernos. Y vaya si lo hicisteis. Él esperaba encontrar un camino desde alguno de vosotros hasta mi. Pero no ha funcionado, de momento.


-¿Y quien va ganando?

El diablo retrocedió un poco y la estabilidad flotante en la que se encontraba  se vio levemente comprometida.

-Mira cómo está el mundo. Gana Dios. Por ahora.

-Pero se supone que Dios es bueno, que nos dio libre albedrío y nos hizo responsables de nuestros actos. Además, si Dios es todopoderoso, ¿Porqué no acaba contigo de un plumazo?

-Vaya, siempre igual con los artistas. Vamos a ver, que estás pensando en Dios con un lenguaje -habló impaciente-. Eso ya te está limitando. No puedes entender nada hasta que mueras. Publicidad. Los conceptos bueno y malo son invenciones de vuestra psique. Ningún otro animal puede ser bueno o malo. Es y punto. Hace lo que tiene que hacer.  Resumiéndolo mucho, comer y reproducirse.  Y el libre albedrío os gusta porque no conocéis otra cosa. Cuando os creó era todopoderoso, os podría haber encerrado en un océano de felicidad. Pero no, os dio la posibilidad de elegir entre el bien y el mal. ¿Por qué? ¿Por qué puso el mal delante de vosotros, por qué no daros a elegir entre dos cosas buenas? Os inventó con fecha de caducidad, por si acaso. Tal como están las cosas, no tardaréis mucho en extinguiros.

-No entiendo nada. Se suponía que tu querías la extinción de la raza humana. Eso es el mal absoluto.

-Vaya, que ego tenéis los humanos. No, Jaime. Yo no quiero que os extingais. Sois muy, pero que muy divertidos. Sois mi telenovela. Me aburriría mucho sin vosotros. Ahora que empezáis a ser un poquito complejos no me gustaría veros extinguiros. Pero aunque así fuera, aunque la raza humana se esfumara de la tierra. Hay más organismos de vida. No sois capaces de acabar con la vida, sin más. Esperaría. La evolución no falla. Buen punto ahí, Dios. Tengo que admitirlo.


-¿Y como sé que no me estás mintiendo?

-En contra de las creencias populares, yo no puedo mentir. A mi también me creo Dios pero, al contrario que vosotros, yo no tengo libre albedrío. Soy más libre que la mayoría de los ángeles, o soldados, como quieras llamarnos, pero no completamente libre. No puedo mentir, por ejemplo.

-Si, claro. Eso mismo puede ser una mentira.

_¿Y donde están los cuernos y el rabo? ¿Donde está el tridente y las llamas?  ¿Y el olor a azufre? Todo mentira, Jaime. Publicidad. Todo lo bueno que hay en el mundo es gracias a mi. Los inventos, los avances científicos, sociales, las grandes obras de arte y demás son actos llevados a cabo por personas que decidieron unirse a mi bando. Yo les doy éxito a cambio de su alma.


Jaime tuvo que admitir que el Diablo hablaba con lógica.

¿Y por qué Dios no acaba con todo, simplemente?
-Porque es como un niño orgulloso. Os dió el libre albedrío. Si os hiciera desaparecer habría admitido un error. Y se supone que es infalible, recuerda. Además, me consta que en su día os encontró divertidos.

-¿Qué es Dios?

El Diablo se quedó mirando a Jaime largo rato mientras una creciente oscuridad envolvía la lujosa habitación donde se encontraba. Cuando por fin habló, las palabras sonaron como serpientes arrastrándose en un mar de cristales.
-¡No seas altanero, humano! Tu cerebro está sujeto a leyes férreas. Es un corsé que no has aprendido a desatar. El hecho de que tengas la esperanza de que  Dios sea un concepto explicable es conmovedor.De todas formas, esta conversación la deberíamos haber tenido unas cuantas décadas atrás, no ahora. Tu egoísta corazón eligió hace mucho tiempo. Además, es la hora. Tienes que venir conmigo.
-¿Y si no quiero?
-No tienes elección. Hace más de 60 años me vendiste el alma a cambio de una vida sobresaliente. La has tenido, saldrás en los libros de texto. Tienes un gran artículo en Wikipedia. Enhorabuena, lo has conseguido. Ahora acéptame. Te estás muriendo. Apenas te quedan unos minutos.

Jaime miró al hombre que le sonreía extendiéndole la mano y miró en sus ojos. No eran órganos humanos. Tenían un brillo gélido y abrasador a la vez, oscuro. No son los ojos de alguien bueno, pensó.
-Ya te he dicho que la bondad y la maldad son invenciones humanas. Soy un ángel, Jaime. En mis ojos no vas a ver nada más que el vacío del cosmos.-El Diablo sacó un reloj de bolsillo con gesto dramático- No piensa parar- señaló grandilocuente-. Muy pocas veces lo hace.
Jaime miró al diablo y al violín que estaba a su lado alternativamente procurando no pensar en nada excepto en su música.
-¿Podría..?
-¿Una última pieza? Claro que si, hombre. Lo había supuesto..

Al instante la habitación se convirtió en un bello y diminuto teatro, con adornos dorados, telas rojas y una gran lámpara de araña que ocupaba todo el techo.  Jaime se encontró sobre una pequeña tarima, vestido con smoking y con el violín ya apoyado en el cuello. Mil notas nacieron en su cerebro, tendiendo un puente entre su corazón y sus dedos. Un relámpago de placer recorrió su cuerpo. Las primeras notas surgieron dulces y brillantes, como el agua de un deshielo. Era una improvisación, pero no lo era. Recordó su vida, sus aciertos, su errores. Recordó sus amores. Recordó sus logros, sus posesiones, sus mejores momentos, la recordó a ella. Las notas surgían rápidas, atropellándose con urgencia para ir languideciendo con dulzura instantes después. Crecían luminosas como corceles de viento, se encabritaban, pacían mansas en el aire de la habitación, en un baile imposible de pura belleza. Poco a poco el crescendo fue en aumento. Jaime, viejo y raquítico, ahora se había erguido completamente, como un solitario faro salvador al borde de un acantilado azotado por la tempestad de la muerte.  El pelo canoso empezó a empapar su frente.Con los ojos cerrados y la expresión desfigurada por el trance, terminó con una nota tan brillante y dulce a la vez que toda el universo pareció detenerse expectante en cuanto el sonido cesó.
-Es la hora de la verdad-susurró Jaime mirando a los ojos del vacío.
Entonces cogió el violín del mástil,como si fuera la extremidad podrida de un cerdo y lo estampó contra la pared con toda la energía que había sido capaz de conservar durante toda la vida para ese momento. Satanás frunció el ceño, sorprendido, pero en seguida se puso a aplaudir lentamente, sonriendo.
-Que bien. Una mezcla entre Wagner y los Who. No me lo esperaba, sinceramente. Podrías haber donado los millones que vale a la caridad, pero bueno... ¿Nos vamos?-Dijo mientras observaba al viejo violinista rebuscar entre los trozos del Stradivarius.
-Satanás, o como te llames. Aquí tienes. Toma.
Jaime le enseñó un trozo de madera y un papel que parecía una escritura.
-¿Qué es esto?- Una oscuridad tentacular parecía rodear a Satán.
-Es la escritura de propiedad de mi violín. Como ves, está a mi nombre. Es mío. Mi violín.
-Me parece perfecto, ¿Te mueres ya o que?-graznó nervioso.
-Pues bien- susurró mientras depositaba un pequeño trozo de madera en la mano de Satanás-Esta pieza del violín se llama alma y es  mía. Mi alma. Ahora es tuya.
-¡Ya sé como se llama, trilero! ¡Has hecho trampas! ¡Me has hecho trampas!
-Te vendí mi alma a cambio de una vida de éxitos. Ya la tienes.
-¡No me refería a ese alma!
-Yo si.
-¡Embustero, timador!-ladró Satán.
-Viniendo de ti, es todo un halago. Si no recuerdo mal, Embaucador es otro de tus nombres.


Entonces un grito desgarrador, como el que haría una montaña si pudiera estallar de rabia, hizo que todas las aves de la cuidad alzaran el vuelo, horrorizadas. La habitación dejó de ser un teatro para ser otra vez el antiguo caserón donde Jaime vivía. El olor a flores desapareció al mismo tiempo que el Diablo, pero su grito estuvo flotando en la estancia algunos segundos en los que el tiempo y la física parecieron dos juguetes rotos. Se recostó en su cama repentinamente exhausto, envuelto en un frío sepulcral. 

-Sólo.- Susurró-. Da igual la vida que haya llevado. Me voy sólo. Incluso con tu favor, Demonio, he terminado sólo. Espero no haberme equivocado.


Y como ese fue su último pensamiento antes de ser abrazado por el frío, Jaime no tuvo ocasión de oír el estruendo provocado por el accidente.
Allí donde había caído el esputo que el diablo había lanzado minutos atrás empezaba el maloliente dibujo neumático de una frenada y, a juzgar por el trazo grabado en el asfalto, esta se había descontrolado. Unos metros calle abajo yacía el cadáver del imponente señor del cigarrillo que había estado observando a un hombre oscuro levitando en la fachada de la casa del famoso violinista.

6 comentarios:

Insanus dijo...

Ah, genial, Javi, lo alargaste. Lo dejo para el café nocturno. Regreso luego.

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

si, pero no sé si me convence mucho la criatura.

Gracias por pasarte! Un abrazo muy fuerte.

Insanus dijo...

Leído, Javi. Tío, olvidé regresar, pero aquí estoy.

Tu Satán me gusta, comparar sus ojos a los vacíos espaciales me pareció cojonudo. El diálogo entre el Bajísimo y el artista fue fluído e interesante, me lo creía y no veía al escritor detrás: en esa parte me abstraí completamente. Si acaso, no, no, bien, la reacción final. Te iba a decir que parecía una pataleta, pero releyéndolo está bien que así sea. Al fin y al cabo, ahondando en el mejor personaje de ficción de todos los tiempos, ¿qué es él después de todo? Un niño inmortal cegado por el odio, así que casa perfectamente esa reacción cuando se ve contrariado por el viejo.

Oye, sorprendido, ¿eh? Anda que no, el tío, :).

Hasta otra!

Javi, también conocido como "el pulgas" dijo...

joder, insanus, muchas gracias por pasarte y emplear el tiempo en leer el texto, que ya se lo que cuesta leer en una pantalla.

gracias, repito. sobre todo viniendo de ti.

¿recuerdas la historia del cientifico que habia encontrado la manera de habitar su propio sueño? tenia que matarse a si mismo en su propio sueño. por vago y por capullo espere y espere (no me van los acentos, sorry) y a los dos meses salio ORIGEN, una pelicula que me flipo al verla la primera vez y me aburrio la segunda, por cierto.

Insanus dijo...

De nada, hombre, si me lo pasé muy bien leyendo.

Pero eso tiene nombre hasta en los farsantes de lo parasubnormal, lo que pasa que no caigo ahora. Hace poco trataron el fenómeno en Cuarto Milenio, lo de las ideas similares que aparecen en distintas zonas del globo. Yo que tú me metía, a tu ritmo, cambiando lo suficiente para que no recuerde a ninguna peli que trate sobre el mundo onírico y ya está.

A mí Origen no me vuelve loco tampoco. Me gusta lo suficiente como para comprarla cuando la vea baratilla o la den en algún periódico.

byee

Ob-la-di Ob-la-da dijo...

Disfrute leyéndola, sobretodo por que soy violinista es una buena historia que se hizo leerla hasta el final. Gracias